Oraciones a San José.

RECEMOS CON SAN JOSÉ

CONTENIDO

1 – Oraciones litúrgicas a San José

2 – Prefacio de San José (del Misal Romano)

3 – Prefacio de San José (propio de la Congregación de San José)

4 – Himno a San José (2° Vísperas de la Fiesta de San José de 1° de Mayo)

5 – Himno a San José (1° Vísperas de la Fiesta de San José de 19 de Marzo)

6 – Himno a San José (Oficio de Lectura de la Fiesta de San José de 19 de Marzo)

7 – Himno a San José (Oficio de Lectura de la Fiesta de San José de 1° de Mayo)

8 – Himno a San José (Laudes de la Fiesta de San José de 1° de Mayo)

9 – Oración a San José de San Leonardo Murialdo

10 – Oración a San José del Papa León XIII

11 – Acuérdate…

12 – Oración a San José de San Bernardino de Siena

13 – Plegaria cotidiana a San José

14 – Plegaria a San José en una dificultad de San Francisco de Sales

15 – Siete Súplicas a San José (versión tradicional)

16 – Siete Súplicas a San José (versión moderna)

17 – Novena a San José en la tribulación

18 – Nueve oraciones para una novena

19 – Tríduo para obtener gracias

20 – Oración a San José de P. Cupertino

21 – Súplicas para obtener gracias

22 – Oración para obtener gracias

23 – Oración para el buen éxito de un negocio

24 – Oración en las dificultades

25 – Triduo en acción de gracias

26 – Oración para pedir la pureza

27 – Oración a San José de San Luis M. G. De Monfort

28 – Oración a San José del Papa Juan Pablo II

29 – Oración a San José del Papa Juan XXIII

30 – Oración por la “Congregación de San José” (Josefinos de Murialdo)

31 – Oración a San José  de los educadores

32 – Oración por la paz y la unidad

33 – Oración para ser cristianos comprometidos

34 – Oración para ser buen cristiano

35 – Oración para obtener la gracia de santificarse

36 – Oración para alcanzar las virtudes

37 – Oración para servir a la Iglesia del Papa Juan XXIII

38 – Oración a San José por los/las religiosos/as

39 – Oración de los padres a San José

40 – Oración por las familias

41 – Oración por las familias

42 – Oración de las familias a San José

43 – Oración a San José por la propia familia

44 – Consagración de las familias cristianas a la Familia de Nazaret

45 – Acto de consagración de la familia

46 – Invocación a San José por las familias

47 – Súplicas a San José, custodio de la Familia de Nazaret

48 – Oración a San José, nuestro padre

49 – Oración a San José por el trabajo del Papa Juan XXIII

50 – Oración a San José, patrono de los trabajadores del Papa Paulo VI

51 – Oración a San José Obrero para obtener protección en el trabajo.

52 – Oración a San José para la santificación del trabajo del Papa San Pío X

53 – Los siete dolores y los siete gozos de San José (larga)

54 – Los siete dolores y los siete gozos de San José  (breve)

55 – Invocaciones a Jesús, a José y a María

56 – Súplicas a San José

57 – Consagración a San José, Patrono de la Iglesia

58 – Consagración a María y a José

59 – Entrega personal a María y a José

60 – Oración a San José del beato Clément Hofbauer

61 – Letanías de San José (tradicional)

62 – Letanías de San José (moderna)

63 – Letanías de la Sagrada Familia

64 – Rosario en honor de San José (1)

65 – Rosario en honor de San José (2)

66 – Oración a San José  para rezar el día 19 de Marzo y 1° de Mayo

67 – Oración a San José, predilecto del Espíritu Santo

68 – Saludo a San José

69 – Invocaciones a la Santísima Trinidad por intercesión de San José

70 – Oración a San José por las vocaciones

71 – Oración a San José para obtener protección

72 – Oración a San José  para vivir santamente

73 – Oración al Padre para imitar a San José

74 – Oración a San José para hacer un buen viaje

75 – Oración de entrega a Dios por intercesión de San José

76 – Oración a San José  para obtener la salud física

77 – Oración a San José  por un enfermo

78 – Oración a San José para alcanzar una buena muerte

79 – Oración a San José para pedirle una buena muerte

80 – Oración a San José para obtener la buena muerte

81 – Oración, por intercesión de San José, para una buena muerte

82 – Siete súplicas a San José para implorar la gracia de una buena muerte

83 – Invocaciones a San José para la agonía

84 – Oración, por intercesión de San José, en la muerte de un/una hermano/a

85 – Oración a San José por las almas del purgatorio

86 – Mes en honor de San José (pensamientos e invocaciones) 

Además de la anterior recopilación:

100.- Devoción de los 30 días a San José. (en honor a los 30 años que vivió con Jesús y María).

101.- Consagración como hijo y esclavo de San José.

 

 

 01 – ORACIONES LITÚRGICAS A SAN JOSÉ:

 1ª - Oh Dios,  que en tu inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concé­denos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 2ª – Te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realiza­ción de tus grandes misterios. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 3ª – Dios todo poderoso, que quisiste poner bajo la protección de san José el nacimiento y la infancia de nuestro Reden­tor, concédele a tu Iglesia proseguir y llevar a término, bajo su patrocinio, nuestra tarea en la obra de la redención humana. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 4ª – Dios nuestro,  creador del universo,  que has querido  que el hombre colabore con su trabajo al perfeccionamiento de tu obra y al bien de sus hermanos, haz que, guiados por el ejemplo de san José y ayudados por sus plegarias, realice­mos las tareas que nos asignas y alcancemos la recompensa que nos prometes. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 5ª – Señor Jesucristo, que con tu vida de sumisión a María y a José, consagraste con virtudes sublimes la vida familiar, concédenos a nosotros la gracia de seguir su ejemplo para participar con ellos de la gloria del cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 6ª – Dios todopoderoso, que en tu plan de amor quisiste confiar el comienzo de nuestra redención al cuidado amoroso de san José, concede a tu Iglesia la misma fidelidad en la obra de salvación. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 7ª – Dios todopoderoso, que,  en los albores del Nuevo Testamento, encomendaste a san José los misterios de nuestra salvación, haz que ahora tu Iglesia, sostenida por la interce­sión del esposo de María, lleve a su pleno cumplimiento la obra de la salvación de los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén. (Liturgia de las Horas, 19 de marzo).

 8ª – Reunidos en oración en el nombre de san José,  patrono de la Iglesia, te suplicamos, Dios todopoderoso, que nos concedas la misma fidelidad y pureza de corazón con las cuales fue animado san José en el servicio de tu único Hijo, nacido de la Virgen María. Él que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 9ª – Dios Padre bueno, que en san José nos has ofrecido un ejemplo admirable de confiada disponibilidad  a tu voluntad, concédenos también a nosotros vivir fielmente, en humildad y caridad, nuestra vocación en la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. (Misa votiva de san José, propia de los Josefinos de Murialdo).

 

 

 02 – PREFACIO DE SAN JOSÉ   (del  Misal Romano).

 En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria

en la veneración de san José,

el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios,

el fiel y prudente servidor a quien constituiste

jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre,

cuidara de tu Hijo unigénito,

concebido por obra del Espíritu Santo,

Jesucristo nuestro Señor.

Por él, los ángeles y los arcángeles,

y todos los coros celestiales

celebran tu gloria, unidos en común alegría.

Permítenos asociarnos a sus voces

cantando humildemente tu alabanza.

Amén.

 

 

03 – PREFACIO DE SAN JOSÉ  (propio de la Congregación de San José).

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación,

darte gracias y alabarte con alegría,

Señor, Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo, Señor nuestro.

Te alabamos , Padre bueno

por la misión que has confiado a san José,

hombre justo y modelo de todos los creyentes.

Tú lo elegiste para ser Esposo de la Virgen María

y él se entregó con docilidad a tus designios de amor.

Haciendo de Padre, cuidó a tu único Hijo

y le vio crecer en sabiduría,

en estatura y en gracia en la casa humilde de Nazaret.

Por eso, ahora, llenos de alegría al recordar a tu siervo fiel,

proclamamos tu gloria con los ángeles y los santos.

Amén.

 

04 – HIMNO A SAN JOSÉ (Te Joseph celebrent).

                               (2ª Vísperas, Fiesta san José,  1º  de Mayo)

 Que te alaben los célicos ejércitos

y que te canten los cristianos coros,

oh preclaro José, que fuiste dado

a la Virgen en casto matrimonio.

 

Al advertir su gravidez te asombras,

y la duda te angustia en lo más intimo,

pero un ángel del cielo te revela

que el niño concebido es del Espíritu.

 

Tú estrechas al Señor en cuanto nace;

después, huyes con él a tierra egipcia;

luego, en Jerusalén notas su falta

y, al encontrarlo, lloras de alegría.

Más feliz que los otros elegidos,

que sólo ven a Dios después de muertos,

tú, por un privilegio misterioso,

desde esta misma vida puedes verlo.

 

Por este santo, Trinidad Santísima,

déjanos escalar el cielo santo,

y nuestra gratitud te mostraremos

con el fervor de un sempiterno canto.

Amén.

 

 

 

05 – HIMNO A SAN JOSÉ   ( 1ª Vísperas, Fiesta san José, 19 de Marzo).

 

Cante tu gloria célica armonía,

tú que compartes con la siempre pura

la misteriosa genealogía de la Escritura.

 

Esposo virgen de la Virgen Madre,

en quien Dios mismo declinó su oficio;

réplica humilde del eterno Padre, padre nutricio.

 

Último anillo de las profecías,

¡oh patriarca de la nueva alianza!,

entre tus brazos se acunó el Mesías, nuestra esperanza.

 

Guarda a  la Iglesia de quien fue figura,

la inmaculada y maternal María;

guárdala intacta, firme y con ternura de Eucaristía.

 

Gloria a Dios Padre que en tu amor descuida,

gloria a Dios Hijo que te fue confiado,

gloria al Espíritu que alentó tu vida para el amado. Amén.

 

 

 

06 – HIMNO A SAN JOSÉ  (Oficio de lectura, Fiesta de san José, 19 de Marzo).

 

Custodio providente y fiel del Hijo,

amor junto al Amor doquier presente,

silencio del que ve la gloria inmensa

de Dios omnipotente.

 

Esposo enamorado de la Virgen,

la mente ante el misterio reclinabas,

rosal inmaculado que florece,

es obra del Señor a quien amabas.

 

Callada voluntad en Dios perdida,

amor hecho mirada de confianza,

fiel en el trabajo y en la prueba,

provéenos de amor y de esperanza.

 

Protege la asamblea de los justos,

reunidos en la fe, cuerpo de Cristo;

sé padre que nos lleve a nuestro Padre,

amor del gran Amor que nos da el Hijo. Amén.

 

 

 

07 – HIMNO A SAN JOSÉ  (Oficio de lectura, Fiesta san José, 1º  Mayo).

 

A ti, José, patriarca y artesano,

que habitas pobre y escondida casa,

con voz alegre y corazón humilde

nuestra voz canta.

 

De regia estirpe, en posición modesta,

sufres paciente, resignado callas,

mientras sustentas, con trabajo duro,

dos vidas santas.

 

Fiel artesano y ejemplar modelo,

das a los hombres pruebas bien preclaras

de honra al trabajo, y de hacer la vida

santificada.

 

Sé compasivo con tus fieles siervos,

refrena torpes, sórdidas ganancias;

que crezca Cristo místico en los ámbitos

de toda patria.

 

Dios uno y trino, que eres a la vez

Padre de todos y de todos alma,

haz que imitemos de José la vida

y muerte santa. Amén.

 

 

 

08 – HIMNO A SAN JOSÉ  (Laudes, Fiesta de san José, 1º  Mayo).

 

Llamando a trabajo al mundo

la aurora de la mañana,

saluda al son del martillo

la casa nazaretana.

 

Salve, padre de familia,

de cuyas manos sudadas

el Artífice divino

copió labor artesana.

 

Reinando en la cumbre del cielo

junto a tu esposa sin mácula,

oye a tus fieles devotos

sumergidos en desgracias.

 

Quita violencias y engaños

y hurtos al pobre en ganancias,

baste a todos el vivir

con una sencilla holganza.

 

Por ti, José, Dios altísimo

dirija nuestras pisadas

en paz y santa alegría

por las sendas de la Patria. Amén.

 

 

09 – ORACIÓN A SAN JOSÉ  (de san Leonardo Murialdo).

 

Oh san José, nosotros somos hijos y servidores tuyos; ven habitar en esta nueva Nazaret; ven a reinar sobre nosotros.

Reconocemos los mismos poderes que tuviste sobre la Familia de Nazaret.

Oh san José, continua siendo el fiel custodio de Jesús y de María entre nosotros, el padre de esta familia sobre la cual te ha constituido el Eterno Padre.

Amén.

 

 

 

10 – ORACIÓN A SAN JOSÉ   (del Papa León XIII).

 

A ti, san José, recurrimos en nuestra tribulación y llenos de confianza solicitamos tu patrocinio junto con el de tu Santísima Esposa.  Por el lazo sagrado de caridad que te unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor pater­nal que tuviste al Niño Jesús, ardientemente te suplicamos que mires con benignidad la herencia que Jesús Cristo conquistó con su sangre y nos socorras en nuestras necesidades, con tu ayuda y poder.

Protege, oh guardián providente de la Divina Familia, el pueblo elegido de Jesucristo; aleja de nosotros, padre queri­dísimo la peste del error y del vicio que daña al mundo; asís­tenos con bondad desde el cielo, oh nuestro fortísimo protec­tor, en esta lucha contra el poder de las tinieblas, y así como una vez salvaste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así también defiende ahora la Santa Iglesia de Dios de los engaños de sus enemigos y de toda adversidad. Ampara a cada uno de nosotros con tu constante patrocinio, para que, con tu ejemplo y con tu ayuda, podamos vivir virtuosamente, morir piadosamente y obtener en el cielo la eterna bienaventu­ranza.

Amén.

 

 

 

11 – ACUÉRDATE.

 

Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, san José, mi amable protector, que nunca se oyó decir, que alguno de aquellos que invocaron tu protección e imploraran tu socorro, hubiese quedado sin consuelo.

Lleno de confianza, me presento ante ti y me enco­miendo con fervor a tu patrocinio.

No desatiendas mis oraciones, oh padre virginal del Redentor, mas bien escúchalas y acógelas.

Amén.

 

 

 

12 – Oración a San José  (de san Bernardino de Siena).

        (“Giuseppe di Nazaret”, Ed. Ancora, 1998)

 

Acuérdate de nosotros, oh bienaventurado José,

y ayúdanos con tus oraciones y por tú intercesión,

junto a aquel que quiso ser considerado tu hijo.

Haz que sea benigna para con nosotros,

tu esposa, la bienaventurada Virgen María,

la Madre del Redentor,

que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo

por los siglos de los siglos.

Amén.

 

 

 

13 – PLEGARIA COTIDIANA  A  SAN  JOSÉ.

       (“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

Salve, san José, elegido por la Santísima Trinidad, para ser custodio de Jesús y esposo de María, títulos sublimes, enriquecidos de gracias y virtudes.

Jesús está contigo, por eso eres el más afortunado de los hombres, y los hombres te imploran junto a Jesús que aceptó tu protección.

Dulce y poderoso san José, esposo de la Santísima Madre del Señor, ruega por nosotros pecadores, concédenos tu patrocinio todos los días de nuestra vida y sobre todo en la hora de nuestra muerte.

Piadoso patrono de los agonizantes, elévanos a la luz y al consuelo de la esperanza que no confunde a nadie y que nos guía a los gozos celestiales.

Patriarca Santo, custodio amado de Jesús, casto esposo de María, asístenos en compañía de Jesús y de María, en la vida y en la muerte.

San José, ruega por nosotros.  Amén.

 

 

 

14 – PLEGARIA A SAN JOSÉ  EN UNA DIFICULTAD   (de san Francisco de Sales).

                (“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

Glorioso san José, esposo de la Virgen María, dispénsanos tu protección paterna. Nosotros te suplicamos por el Corazón de nuestro Señor Jesucristo.

Tú, cuya protección se extiende a todas las necesidades y sabe hacer posibles las cosas más imposibles, dirige tu mirada de padre sobre los intereses de tus hijos.

Recurrimos a ti, con confianza en las angustias y penas que nos oprimen; dígnate tomar bajo tu caritativa protección este asunto importante y difícil que es causa de nuestras inquietudes. Haz que su feliz desenlace sea para gloria de Dios y bien de sus servidores.  Amén.

 

 

 

15 – SIETE SUPLICAS A SAN JOSÉ    (versión tradicional).

(“Comunidad que reza” – Josefinos de Murialdo)

 

 1ª – Amabilísimo san José,   por el honor que  te concedió el Eterno Padre al escogerte para hacer sus veces aquí en la tierra, para con su Santísimo Hijo Jesús, revistiéndote por lo tanto de la dignidad de Padre Virginal, obténme de Dios, querido Santo, la gracia que deseo.

         Gloria…

2ª – Bondadosísimo san José, por el amor que te tuvo Jesús, al reconocerte como su tierno padre y al obedecerte cual respetuoso hijo, obténme la gracia que te pido.

        Gloria…

3ª – Purísimo san José, por ese privilegio especialísimo que te concedió el Espíritu Santo, al darte por esposa a su misma Esposa y queridísima Madre nuestra, obténme de Dios, amado Santo, la gracia tan deseada.

         Gloria…

4ª – Benignísimo san José,   por  ese  amor  purísimo  con  que  amaste a Jesús y a María, considerando a Jesús como a tu Hijo y a María como tu dilecta esposa, ruega, querido Santo, al Todopoderoso a fin de que me conceda la gracia solicitada.

          Gloria..

5ª – Dulcísimo san José, por esa inmensa dicha que embargaba tu corazón al conversar con Jesús y María, y por los servicios que les prestaste, me conceda el misericordiosísimo Dios la gracia que tanto anhelo.

          Gloria…

6ª – Dichosísimo san José,  por  esa invidiable suerte que te tocó de morir en los brazos de Jesús y de María y de ser consolado por ellos en tu agonía y muerte, me otorgue Dios, amado Santo, por tú intercesión, la gracia que solicito.

          Gloria..

7ª – Gloriosísimo san José, Padre de nuestras almas, por la reverencia que te tributa toda la Corte Celestial como Padre virginal de Jesús y Esposo de María, querido Santo, escucha mis súplicas, dirigidas con viva fe, y obténme las gracias que tanto ansío.

          Gloria…

- Ruega por nosotros, san José.

- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración:

Oh Dios,  que  con inefable  providencia, te dignaste elegir a san José para esposo de la Madre Santísima de tu Hijo, te rogamos nos concedas tener en el cielo por intercesor, al que veneramos en la tierra como protector. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

- Amén.

 

 

 

16 – SIETE SUPLICAS A SAN JOSÉ   (adaptación moderna).

          (“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

1ª.   Amable san José, por el honor que te concedió el Eterno Padre, de quien fuiste el vicario en el cuidado de Jesús como Padre Custodio, obténme de Dios la gracia que te pido.

      Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

2ª.  Querido san José, por el amor que te tenía Jesús, considerándote como tierno Padre, obedeciéndote como dócil Hijo, te ruego me obtengas de Dios la gracia que te pido.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

3ª. Purísimo san José, por la especial gracia que recibiste del Espíritu Santo, cuando te confió por esposa a María, Madre de Dios, obténme te ruego, la gracia que tanto necesito.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

4ª. Querido san José, por el cariño que tuviste a Jesús, amándolo como tu dilecto Hijo y a María como tu querida Esposa, obténme te ruego, la gracia que tanto necesito.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

5ª. Dulcísimo san José, por el gozo que sentía tu corazón, cuando hacías sacrificios para Jesús y María, y cuando te entretenías con ellos, alcánzame por tu bondad, la gracia que te imploro.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

6ª.  Afortunado san José, por la feliz suerte que tuviste de morir en los brazos de Jesús y de María, y de ser por ellos consolado en las últimas horas de la vida, obténme por tú poderosa intercesión ante Dios, la gracia que te pido.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

7ª.  Glorioso san José, guardián de nuestra alma, por la gracia de que has sido revestido en el cielo como Padre virginal de Jesús y Esposo de la Madre de Dios, escucha te suplico, mis plegarias y obténme la gracia que tanto deseo.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

- Ruega por nosotros, bienaventurado san José.

- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración: 

Oh Dios que, en tu inefable providencia, elegiste a san José como Esposo de la Santísima Madre de tú Hijo, concédenos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

- Amén.

 

 

 

17 – NOVENA  A  SAN  JOSÉ  EN  LA TRIBULACIÓN.

                (“Pregate, pregate, pregate” -  Ed. MIR – Italia)

 

1ª.  San José, nuestro protector y abogado, a ti recurro para que me alcances la gracia por la cual me ves aquí postrado.

Confiado me presento, pues, ante tu gloriosísimo Trono implorando misericordia y piedad. En cuanto puedas, san José, intercede en el alivio de mis tribulaciones, y poderoso como eres,  haz que obtenga, por tu valiosa intercesión, la suspirada gracia y poder cantar en tu honor himnos de alabanza.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

2ª.  No te olvides, misericordioso san José, de que ninguna persona en el mundo, por pecadora que haya sido, ha recurrido a ti quedando defraudadas la fe y la esperanza puestas en ti.

A millones resplandecen las gracias y los favores que tu haces a los pobres afligidos.  No permitas, entonces,  que entre tanta gente quede privado de la gracia que te he pedido.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

3ª.  Excelso jefe de la Sagrada Familia, te venero y de todo corazón te invoco. Tú, en Dios, ves todas mis necesidades aun antes de que te las exponga en la oración.  San José, consolador de los afligidos, ¡ten piedad de mi dolor! obténme la gracia que tanto necesito.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

18 – NUEVE ORACIONES  PARA UNA NOVENA.

                 (“Novena a san José” -  Ed. Revista PAN y TRABAJO – Buenos Aires)

 

1ª.  Para pedir la virtud de la humildad:

 

Señor, Padre bueno, tú que a los que eliges das un corazón humilde para hacer tu voluntad,  te pedimos que san José, nuestro intercesor, nos ayude a abrir nuestro corazón para que nos inunde tú amor que elimina toda soberbia y prepotencia, para poder así cumplir mejor tu voluntad.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

 

 

2ª. Por los novios y los que están por casarse:

 

Oh Dios, que por tu gran amor hacia nosotros, nos has dado a tu Hijo Jesucristo para que muriendo y resucitando nos diera vida nueva, te pedimos, por medio de san José, que cuides y protejas a todos lo que están de novios y a los que están para casarse. A nosotros danos un corazón enamorado que busque entregarse a ti cada día con más intensidad.

Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

3ª. Por las familias:

 

Oh Dios, que  quisiste revelarnos en san José de qué manera debemos estar unidos a Jesús, tu Hijo y a María, nuestra Madre, te pedimos, por intercesión de esta Sagrada Familia, que elimines de nosotros toda semilla de duda y de falta de confianza; que en el seno de nuestras familias aumente la búsqueda de unidad; que acerques los que se han alejado; que reúnas los que han partido de esta vida en tu casa celestial donde, un día deseamos encontrarnos todos como familia al rededor de la mesa de tu Reino.

Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.  Amén.

 

 

4ª.  Para decir  “sí” a  Dios:

 

Padre bueno, que en la Palabra de tu evangelio nos mostraste cómo elegiste a san José para ser el padre virginal de tu Hijo y el Esposo de María, te pedimos, un corazón de esposo que pueda, sostenido por tú amor y tú palabra, decirte  “sí”  cada día: en el trabajo, en nuestro estudio, en nuestro hogar, y así podamos caminar seguros a tu encuentro, con tu Hijo Jesús, con san José, con María y todos los Santos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

 

 

5ª.  Para obtener la virtud de la esperanza:

 

Señor, Padre bueno, escucha la oración que te dirigimos, a través de nuestro padre san José, que supo caminar con un corazón lleno de esperanza, para que su ejemplo nos anime también a nosotros a ser peregrinos de Dios, con la misma esperanza que lo animó a él. Así, ante cualquier duda o temor, recurriremos a tu amor que no abandona nunca el débil ni el que te invoca de todo corazón.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

 

 

6ª.  Por los padres:

 

Dios, Padre de todos los hombres, que en tú bondad elegiste a san José como padre virginal de tu Hijo aquí en la tierra, por su intercesión escucha los ruegos que te elevan nuestros corazones que recibieron el regalo de ser padres.  Que te seamos siempre gratos.  Escucha especialmente los que tienen dificultad de ser padres dignos para que se conviertan, los que no logran a generar la vida para que no se desanimen, a los padres separados para que se reconcilien. No olvides aquellos padres (a mi/s padre/s) que ya viven en tu Reino, para que un día, todos juntos guiados por tú Espíritu de Amor,  podamos cantar las alabanzas de los Hijos de Dios en tu casa del Cielo.

Por Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor. Amén.

 

 

7ª.  Por los trabajadores:

 

Señor, Creador de toda las cosas, que confiaste al hombre tú creación para que la trabajara y la hiciera fructificar, te pedimos por medio de san José, que gustó el valor del trabajo humano, por todos los trabajadores del mundo para que valoricen y amen su trabajo. Te pedimos también por los desocupados para que no les falte tu aliento; por los jubilados, que dieron gran parte de sus vidas trabajando, para que reciban la justa recompensa; por  todos nosotros, para que llenos de tu amor, continuemos trabajando en la construcción de tu Reino.

Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.  Amén.

 

 

8ª.  Para obtener un corazón de pobre:

 

Señor Jesús, que movido por tú gran amor, no quisiste dejarnos solos sino que te hiciste uno de nosotros y que por medio de tú Espíritu de Amor, caminas con nosotros y nos hablas al corazón, te pedimos que, como san José, nos vayas formando un corazón de pobre, que sepa escucharte en el silencio, estar firme en el sufrimiento, alabarte en las alegrías y amarte en la soledad, para que así, presentándonos ante ti con manos vacías, las vayas llenando de tus bienes hasta alcanzar el bien supremo: la Vida Eterna.

Tu que vives y reinas, con Dios Padre, por los siglos de los siglos.  Amén.

 

 

9ª. Para obtener confianza y alegría espiritual:

 

Padre bueno, que ante la caída del hombre, enviaste a tú Hijo para salvarlo de la muerte y del pecado que lo encadenaba, te pedimos, por medio de san José, que imitándolo vivamos alejados de todo egoísmo y, llenos nuestros corazones de confianza y alegría, podamos celebrar juntos el regalo de la fe que nos anima, y caminar así hacia la fiesta eterna.

Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.  Amén.

 

 

 

 

19 – TRIDUO PARA OBTENER GRACIAS.

                (“Devocionario de san José” -  Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

Primer día:  San José, a ti acudo para que obtengas del Sagrado Corazón de Jesús la gracia que te pido… y así, por tu valiosa intercesión, te agradeceré eternamente.

                               Gloria.

 

Segundo día: Acuérdate que nadie en el mundo, por más pecador que haya sido, fue desilusionado en la fe y en la esperanza depositadas en ti; por el contrario, resplandecen las gracias  y brillan los favores que tu otorgas a los afligidos. Muéstrate potente y generoso también conmigo y así diré: “Honor para siempre al Padre adoptivo de Jesús”.

                               Gloria.

 

Tercer día: Sublime jefe de la Sagrada Familia, te venero profundamente y de todo corazón te invoco. Dígnate consolar con tu ayuda mi alma dolorida que no encuentra descanso en medio de la angustia. San José, consolador de los afligidos, ten piedad de mi dolor.

                               Gloria.

 

 

20 – ORACIÓN A SAN JOSÉ.

                (“Novena a san José”,  P. Cupertino – La Serena, Chile)

 

Excelso Patriarca, san José,

esposo digno de la Virgen María;

dichoso padre adoptivo de Jesús,

cabeza de la más hermosa familia,

sea bendita y alabada la inefable

Trinidad que te elevó a tan alto ministerio,

adornándote con las virtudes necesarias.

Dichoso eres, santo patrono, al estrechar

en tus brazos y cubrir de caricias el deseado

de las naciones, la luz del mundo, al que obedecen

cielos y tierra, los ángeles y los hombres.

Feliz de ti que has podido alimentar con tu

abnegado trabajo al Niño Jesús y a tu esposa, la Virgen María.

Tú, por tu pureza mereciste tener por esposa

la más santa, la más pura de las vírgenes,

la doncella más hermosa de la creación.

Glorioso san José, has recibido este privilegio del cielo

para ser refugio de los atribulados, consuelo de los pobres,

auxilio de los agonizantes, amparo de los pecadores arrepentidos

y dulce esperanza de los cristianos.

Animado por esta confianza, imploro tu patrocinio.

¡Oh Patriarca amable! compadécete de mí, para que no caiga

en la tentación; líbrame de ofender a Dios.

¡Oh Santo Patriarca! presenta al omnipotente Padre Dios,

mis pobres fatigas  y sudores por mi salvación,

en unión con la sangre preciosa de tu Hijo adoptivo.

No me abandones en ninguna circunstancia de la vida,

y mucho menos en la hora de la muerte,

para que tenga la dicha de exclamar en esa hora suprema:

“Jesús, José y María, mi corazón les doy y el alma mía”.

Amén.

 

 

21 – SÚPLICAS  PARA  OBTENER  GRACIAS.

                (“São José, protetor da santa Igreja” – Belo Horizonte, Brasil)

 

Amable Patriarca san José, jefe de la Sagrada Familia,

amparo de los débiles y consuelo de los afligidos,

escucha mis humildes suplicas

y alcánzame la gracias que te pido y espero de tú protección.

A ti, en la tierra,  se dirigía Jesús en sus necesidades

y te invocaba en los peligros y dificultades.

Igualmente, en ti, padre nutricio de Jesús,  confiaba plenamente María.

Yo sé muy bien que ahora tu poder continúa en el cielo y más fuerte aún.

Por  lo tanto, con toda confianza, espero ser  atendido en mis súplicas,

y que tus beneficios me aprovechen para la vida eterna.

Amén.

 

 

22 – ORACIÓN   PARA  OBTENER  GRACIAS.

(“São José, protetor da santa Igreja” – Belo Horizonte, Brasil)

 

Bendito seas por siempre, glorioso san José,

amable y bondadoso padre y amigo compasivo de todos los que sufren.

Por los méritos que lograste por tu sufrimiento

al compartir las penas y peligros del Niño Jesús,

te pido tengas piedad de mi pobreza y necesidad.

Que seas mi consejero en las dudas

y mi  alivio en las ansiedades.

Tu eres el buen padre y protector de los huérfanos,

el abogado de los indefensos y el amparo de los que

están sin consuelo y ayuda.

No dejes de atender mis devotas súplicas aunque

mis pecados hayan merecido el justo castigo de Dios.

Acepto las tribulaciones y cruces  que él me mandará.

Escúchame. Atiende, con  solicitud de padre,

la ardiente súplica de este hijo tuyo

y alcánzame lo que necesito.

Amén.

 

 

 

23 – ORACIÓN  PARA EL BUEN ÉXITO DE UN NEGOCIO.

                (“São José, protetor da santa Igreja” – Belo Horizonte, Brasil)

 

Glorioso san José, administrador de la Sagrada Familia,

lleno de confianza en tu poder y bondad,

te suplico que tomes bajo tu protección

el negocio que te encomiendo,

si su buen resultado es para la gloria de Dios,

para mi bien y la salvación del alma.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

 

 

24 – ORACIÓN  EN LAS DIFICULTADES.

                (“Devocionario de san José” – Areco Ediciones)

 

Glorioso Patriarca san José,

cuyo poder logra hacer posibles las cosas imposibles,

ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad.

Toma bajo tu protección paterna, las situaciones

tan serias y difíciles que te encomiendo,

a fin de que tengan una feliz solución.

Mi amado Padre: toda mi confianza está puesta en ti.

Que no se diga que te he invocado en vano.

Y, puesto que Tú puedes todo ante Jesús y María,

muestra que tu bondad es tan grande como tu poder.

Amén.

 

 

25 – TRIDUO  EN  ACCIÓN  DE  GRACIAS.

(“Devocionario de san José” -  Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

Primer día:  Santísimo esposo de María, que tan benignamente acogiste mis súplicas, eternamente sea bendita tu bondad paternal que siempre escucha a quien llama y no deja a ninguno desilusionado, acoge ahora a mi grito de gratitud de la misma manera que escuchaste mi llanto en el día de la tribulación.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Segundo día: Ilustre custodio del verbo hecho  carne por nosotros, te agradezco por los beneficios que me concediste.  Bendito sea el momento en que me dirigí a ti y suspiré implorando tu socorro. Bendito seas eternamente, sublime jefe de la Sagrada Familia.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Tercer día: Prodigioso san José, ¡qué hermoso llamarte así! Esto demuestra toda tu potencia junto a Jesús y a María. Yo, que experimenté tu poder, anunciaré que realmente eres el Padre piadoso y el Abogado eficaz en favor de los infelices.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

 

 

26 – ORACIÓN  PARA PEDIR LA PUREZA.

(“Devocionario de san José” – Areco Ediciones)

 

Oh glorioso san José,

padre y protector de la virginidad,

a cuya fiel custodia fue  encomendada

la misma Inocencia, Cristo Jesús

y la Virgen de las vírgenes, María;

por esta doble y queridísima prenda, Jesús y María,

te ruego y suplico que, incontaminada el alma,

puro el corazón y el cuerpo casto,

me concedas servir siempre purísimamente a Jesús y a María.

Amén.

 

 

 

27 – ORACIÓN A SAN JOSÉ  (de san Luis Mª G. de Monfort).

 

Salve, san José, hombre justo, la Sabiduría está contigo,

bendito es Jesús, el fruto de María, tú fiel esposa.

San José, digno padre y protector de Jesucristo,

ruega por nosotros, pecadores,

y alcánzanos de Dios la divina Sabiduría,

ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

 

 

 

28 – ORACIÓN A SAN JOSÉ   (del Papa Juan Pablo II).

 

Oh san José, contigo y por tu mediación bendecimos al Señor. Él te ha elegido entre todos los hombres para ser el casto esposo de María, aquel que está a las puertas del miste­rio de su maternidad y que, después de ella, lo acepta con fe, como obra del Espíritu Santo.

Tú has dado a Jesús una paternidad legal en la estirpe de David. Tú  continuamente has vigilado con afectuosa solici­tud a la Madre y al Niño Dios, para hacer que sus vidas fuesen seguras y pudieran cumplir con su misión.

Jesús Salvador se ha dignado someterse a ti, como a un padre, durante su infancia y adolescencia y recibir de ti las enseñanzas para la vida humana, mientras tú compartías su vida en la adoración de su misterio.

Tú ahora vives con él. Continúa protegiendo a toda la Iglesia, familia nacida de la salvación traída por Jesús. Mira las necesidades espirituales y materiales de todos aquellos que acuden a tu intercesión.

Acuérdate de las familias y particularmente de los pobres: por tu mediación ellos están seguros de obtener la mirada maternal de María y la mano de Jesús que les socorre.

Amén.

 

 

 

29 – ORACIÓN A SAN JOSÉ  (del Papa Juan XXIII).

            (“Devocionario de san José” – Areco Ediciones)

 

San José, sé siempre para nosotros un protector.

Que tu espíritu interior de paz, de silencio,

de trabajo honrado y de oración al servicio de la Iglesia,

nos vivifique y nos alegre, en unión con tu esposa bendita,

nuestra dulce e inmaculada madre María,

en el amor fuerte y suave a Jesús, Rey glorioso

e inmortal de los siglos y de los pueblos.

Amén.

 

 

 

 

30 – ORACIÓN POR LA “CONGREGACIÓN DE SAN JOSÉ”  (Josefinos de Murialdo).

 

Oh san José, nuestro patrono, admirable ejemplo de confiada disponibilidad a la voluntad del Padre y de amorosa dedicación a Jesús, refuerza en cada uno de nosotros la fideli­dad a la vocación.

Protege, con tu ayuda, a la Congregación de los Josefi­nos de Murialdo, para que cumpla con valor evangélico su misión en la Iglesia.

Amén.

 

 

31 – ORACIÓN A SAN JOSÉ  DE  LOS  EDUCADORES.

(“Comunidad que reza” – Josefinos de Murialdo)

 

Amabilísimo san José, ponemos bajo tu patrocinio a los jóvenes que nos has confiado: asístelos en los peligros, presérvalos del pecado y líbralos de todo mal.

Amén.

 

 

32 – ORACIÓN  POR LA PAZ Y LA UNIDAD.

 

Oh san José, elegido por el Padre para ser esposo de la Virgen María y custodio de Jesús, bendice a los que difunden la paz y se comprometen a construir, en la esperanza, un mundo más digno del hombre.

Haz que cada uno de nosotros, libre del egoísmo y del orgullo, contribuya con la  palabra y la vida, a la unidad y a la concordia del mundo, de nuestra comunidad y familia.

En la certeza de que Dios está presente donde reina la caridad sincera, haz que busquemos incansablemente los caminos de la reconciliación.

Amén.

 

 

33 – ORACIÓN   PARA SER CRISTIANOS COMPROMETIDOS.

 

Oh san José, después de tu inmaculada Esposa, dichoso entre los santos, ruega por nosotros, para que, siguiendo tu ejemplo, seamos pobres de espíritu, amantes de la pobreza evangélica, mansos y humildes de corazón, prontos a sufrir por Jesús y con Jesús, hambrientos y sedientos de la verdadera justicia, ricos de misericordia en las palabras y las acciones, puros de corazón, operadores de la verdadera y santa paz, siempre dedicados al servicio fraterno, hasta la abnegación.

Amén.

 

 

34 – ORACIÓN  PARA SER BUEN CRISTIANO.

(“Devocionario de san José” – Areco Ediciones)

 

San José, mi padre y señor,

tú que fuiste guardián fiel del Hijo de Dios

y de su Madre Santísima, la Virgen María,

alcánzame del Señor, por mi consagración bautismal,

la gracia de tener un espíritu recto

y un corazón puro y casto,

para servir siempre mejor a Jesús y a María.

Amén.

 

 

 

35 – PARA OBTENER LA GRACIA DE SANTIFICARSE.

            (“Giuseppe di Nazaret”, Ed. Ancora, 1998)

 

Glorioso san José,

por el corazón paterno que Dios te dio para  su Hijo,

y por el corazón filial de Jesús para contigo,

te suplico que celes con cariño por mi santificación.

Sé para mí, director, guía, padre y modelo.

Hazme humilde, llena mí espíritu de oración,

haz que ame generosamente a Jesús y a María

e, imitando tu ejemplo, llegue a la felicidad de los elegidos.

Amén.

 

 

36 – ORACIÓN   PARA ALCANZAR LAS VIRTUDES.

(“Pregate, pregate, pregate” – Ed. MIR – Italia)

 

Oh san José, esposo dulcísimo de María, padre adoptivo de Jesús,  patrono de la Iglesia, a ti recurrimos para ser revestidos de tus virtudes: de tu fe, de tu humildad, de tu obediencia, de tu paciencia, de tu silencio, de tu adoración y de tu espíritu de abandono. Defiéndenos de todos los asaltos del maligno.

Mira a nuestras necesidades espirituales y materiales, para que podamos buscar, por encima de todo, el Reino de Dios, promover los valores cristianos en el mundo y hacer en todo la voluntad de Dios con alegría y paz.  Amén.

 

 

37 – ORACIÓN  PARA SERVIR A LA IGLESIA   (del Papa Juan XXIII).

 

San José, jefe augusto de la Sagrada Familia de Nazaret, te pedimos que seas nuestro protector.

Que tu espíritu interior de paz, de silencio, de buen trabajo y de oración, nos dé fuerza y disposición para el servicio en la Iglesia y nos haga felices, unidos a tu bendita Esposa, la dulce e inmaculada Madre nuestra, y unidos por el amor fuerte y suave de Jesús, Señor glorioso e inmortal de los siglos y de los siglos.

Amén.

 

 

38 – ORACIÓN A SAN JOSÉ  POR  LOS  RELIGIOSOS/AS.

                (“Devocionario de san José” – Areco Ediciones)

 

San José, Patrono de las almas consagradas,

te suplicamos que intercedas para que

los institutos religiosos aumenten las vocaciones

imitadoras de tu fiel consagración

a Jesús y a María en la casa de Nazaret.

Amén.

 

 

 

39 – ORACIÓN  DE LOS  PADRES A SAN JOSÉ.

(“ Comunidad que reza” – Josefinos de Murialdo)

 

Oh san José, hijo de David, casto esposo de la Virgen María, educador admirable de Jesús, ruega por nosotros, hijos tuyos, y por nuestra familia, que te has dignado recibir bajo tu protección paterna y asistirla con tu firmísima ayuda.

Amén.

 

 

 

40 – ORACIÓN  POR  LAS FAMILIAS.

(“Devocionario de san José” -  Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

San José, esposo y padre elegido por Dios para custodiar la Sagrada Familia de Nazaret, protege nuestras familias.

Haz que el matrimonio sea vivencia de continua y mutua entrega de amor de los esposos, y que los hijos sean la concretización de ese amor.

      Que en ninguna familia falte el cariño; que en ninguna falte el pan; que en ninguna falte la paz.

Te pedimos, en modo particular, por los esposos que se han separado y por los hijos de los separados.  Por todos aquellos que han fracasado en su hogar, para que encuentren en nosotros los cristianos, una verdadera familia que les brinde comprensión, apoyo y amor.

San José, patrono de las familias, ruega por nosotros.  Amén.

 

 

 

41 – ORACIÓN POR LAS FAMILIAS.

(“São José, protetor da santa Igreja” – Belo Horizonte, Brasil)

 

Glorioso san José, padre adoptivo de Jesucristo,

y esposo de la Virgen  María,

vuelve tu mirada bondadosa sobre nuestras familias.

Protégelas como protegiste la Familia de Nazaret.

Bendice los padres, para que sepan dirigir el hogar

con prudencia y firmeza, buscando la felicidad de cada uno.

Bendice los hijos para que sean el honor y la esperanza de sus padres.

Que no falte, en nuestros hogares, el cariño y el amparo que todos necesitan.

Bendice todos los miembros de nuestra familia,

para que formemos una familia como la tuya en Nazaret.

Por el amor que tuviste con tú Hijo adoptivo, vela sobre nuestros hijos.

Por el cariño que tuviste para con tú santísima esposa, María madre de Jesús,

ampara las madres de nuestras familias, para que protejan la vida.

Libra las familias cristianas de los males que hoy las amenazan.

Ayúdanos a huir del abismo que destruye

los lazos sagrados que unen las familias cristianas.

Bendice las parejas que están en dificultades,

y las que se debaten con enfermedades y falta del necesario.

Amén.

 

 

42 – ORACIÓN  DE LAS FAMILIAS A SAN JOSÉ.

 

Dios te salve, José, hombre justo, esposo virginal de María y padre davídico del Mesías; tú eres bendito entre los varones y bendito es el Hijo de Dios, que fue confiado a ti, Jesús.

San José, patrono de la Iglesia universal, conserva nuestras familias en la paz y en la gracia de Dios y ampáranos en la hora de nuestra muerte.  Amén.

 

 

 

43-  ORACIÓN A SAN JOSÉ POR LA PROPIA FAMILIA.

            (“Giuseppe di Nazaret”, Ed. Ancora, 1998)

 

Gran  san José,

a quien Dios confió la más santa de las familias,

te rogamos seas padre y protector de nuestra familia,

y haz que obtengamos la gracia

de vivir y morir en el amor a Jesús y María.

Amén.

 

 

 

44 – CONSAGRACIÓN DE LAS FAMILIAS CRISTIANAS A LA FAMILIA DE NAZARET.

                (“São José, protetor da santa Igreja” – Belo Horizonte, Brasil)

 

Oh Jesús, amabilísimo redentor nuestro,

que, al venir a iluminar el mundo con tu doctrina y ejemplo,

quisiste pasar la mayor parte de tu vida mortal

en la humildad y el la obediencia a María y a José,

en la pobre casa de Nazaret, santificando la familia,

que debería ser el modelo para todas las familias cristianas,

acepta, benigno, nuestra familia que hoy a ti se consagra.

Protégela, guárdala y anímala con  tu ejemplo;

dale la paz y  la concordia de la caridad cristiana, para que,

siguiendo el ejemplo de tu Familia, lleguemos todos

a unirnos contigo, el Padre y el Espíritu Santo

a la Familia Celestial de los Ángeles y los Santos.

María, madre amorosa de Jesús y nuestra cariñosa madre,

haz que, con tu poderosa protección,

tu Hijo Jesús acepte esta nuestra consagración y

alcánzanos sus gracias y bendiciones divinas.

Oh san José, custodio santo de Jesús y de María,

ayúdanos con tus oraciones, en todas nuestras necesidades

espirituales y temporales, para que podamos

alabar eternamente  a Jesús, nuestro Redentor,

junto contigo y con María, tu Esposa amada.

Amén.

 

 

45 – ACTO DE CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA. 

(“Pregate, pregate, pregate” – Ed. MIR – Italia)

 

Oh Sagrada Familia de Nazaret, Jesús, María y José, nuestra familia se consagra a ti por toda la vida y la eternidad.

Haz que nuestro hogar y nuestro corazón sean cenáculo de oración, de paz, de gracia y de comunión.

Amén.

 

 

46 – INVOCACIÓN A SAN JOSÉ POR LAS FAMILIAS.

                (“Pregate, pregate, pregate” – Ed. MIR – Italia)

 

San José, patrono de la Iglesia universal, guarda a nuestras familias en la paz y en la justicia que vienen de Dios, y socórrenos en la hora de nuestra muerte.  Amén.

 

 

 

47 – SUPLICAS A SAN JOSÉ, CUSTODIO DE LA FAMILIA DE NAZARET.

                (“São José, protetor da santa Igreja” – Belo Horizonte, Brasil)

 

De los ataques de Satanás, libra nuestras familias.

De los males que nos amenazan, libra nuestras familias.

De las discordias y roces, libra nuestras familias.

De las enfermedades y aflicciones, libra nuestras familias.

De la tristeza y la desesperanza, libra nuestras familias.

Del espíritu mundano, libra nuestras familias.

De los peligros de los falsos valores de la sociedad de hoy, libra nuestras familias.

De la ausencia y el abandono de los padres, libra nuestras familias.

De la inmoralidad matrimonial, libra nuestras familias.

De la moda y costumbres escandalosos, libra nuestras familias.

De la indiferencia y rebeldía religiosa, libra nuestras familias.

De liviandad y del deshonor, libra nuestras familias.

De las amistades malas y peligrosas, libra nuestras familias.

De la falta de amor, libra nuestras familias.

De las incomprensiones y falta de diálogo, libra nuestras familias.

De la desunión y separaciones, libra nuestras familias.

De los abortos y descuidos de la vida, libra nuestras familias.

De la falta de fe, libra nuestras familias.

De las dificultades financieras, libra nuestras familias.

De la falta de pan y de casa, libra nuestras familias.

De las enfermedades y desgracias, libra nuestras familias.

De la muerte eterna, libra nuestras familias.

 

- Ruega por nosotros, oh san José.

- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Oremos:

 

Dios de bondad y misericordia,

por intercesión de san José, salva nuestras familias,

haz que vivan unidas y firmes en el amor.

Así como las uniste en vida por la sangre,

tu bondad las reúna por la caridad en el reino eterno.

Amén.

 

 

48  – ORACIÓN A SAN JOSÉ, NUESTRO PADRE.

(“São José, protetor da santa Igreja” – Belo Horizonte, Brasil)

 

Oh glorioso san José,

a quien Dios comunicó su paternidad, el Hijo glorificó con esta misma calidad,

y el Espíritu Santo eligió para ser esposo de su misma Esposa;

yo te felicito porque fuiste elevado a tan alta dignidad y adornado con tantas gracias.

Recuérdate, querido san José, que eres también nuestro padre,

porque lo eres de Jesús, nuestro Rey y hermano.

Así mismo no te olvides que eres el esposo de nuestra Madre Santísima

y que, por este motivo, eres padre también de los hijos del Corazón Inmaculado de María.

Llenos de confianza filial, levantamos los ojos para mirar tu rostro bondadoso,

y te invocamos en las presentes necesidades, como hijos que piden por la madre,

porque no hay amor materno que se iguale o supere tu amor para con nosotros.

Mira, pues, con ojos amorosos,  a los que

así te contemplan e invocan de todo corazón.

Apiádate de nosotros, en las necesidades en que nos encontramos.

Oh padre amado, haz valer generosamente el título de Protector de la Iglesia Universal,

haciéndonos todos Hijos del mismo Padre, bajo un solo Pastor, Jesucristo.

Míranos siempre para que nuestra vida sea digna de Dios.

Todo esto te pedimos por el gran amor que tienes con tú amada Esposa,

y Jesucristo, en cuya presencia contigo deseamos estar por toda la eternidad.

Amén.

 

 

49 – ORACIÓN A SAN JOSÉ POR EL TRABAJO   (del Papa Juan XXIII).

                (“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

Oh san José, custodio de Jesús y esposo purísimo de María, que transcurriste la vida en cumplimiento perfecto del deber, sustentando con el trabajo de tus manos a la Sagrada Familia de Nazaret, nos dirigimos a ti con gran confianza: protégenos propicio.

Tú conoces bien nuestras aspiraciones, nuestras angustias y esperanzas. A ti venimos porque estamos seguros de encontrar en ti quien nos protege. Tú también experi­mentaste la prueba, la fatiga y el cansancio; pero tu ánimo, lleno de profunda paz, exultó de gozo por la intimidad con el Hijo de Dios a ti confiado,  y con María, su Santísima Madre.

Ayúdanos a comprender que no estamos solos en nues­tros trabajos, a saber descubrir junto a nosotros a Cristo en la persona de los hermanos y a custodiarlo fielmente como tú hiciste.

Amén.

 

 

50 – ORACIÓN A SAN JOSÉ, PATRONO DE LOS  TRABAJADORES (del Papa Paulo VI).

 

Oh san José, patrono de la Iglesia, tú que junto con el Verbo encarnado trabajaste cada día para ganarte el pan, encontrando en Él la fuerza de vivir y trabajar; tú que has probado el ansia del mañana, la amargura de la pobreza, la incertidumbre del trabajo; tú que muestras hoy el ejemplo de tu figura, humilde delante de los hombres, pero grandísima delante de Dios, mira la inmensa familia que te ha sido con­fiada.

Bendice la Iglesia, animándola siempre más en el camino de la fidelidad evangélica; protege a los trabajadores en su dura existencia diaria, defiéndeles del desaliento como de la tentación del hedonismo; ruega por los pobres que conti­núan en la tierra la pobreza de Cristo, suscitando para ellos la justicia y la solidaridad continua de sus hermanos más dotados.

Cela por la paz del mundo,  la única que puede garantizar el desarrollo de los pueblos y la plena realización de las esperanzas humanas, para el bien de la humanidad, para la misión de la Iglesia y para  la gloria de la Santísima Trinidad.

Amén.

 

 

 

51 – ORACIÓN A SAN JOSÉ OBRERO PARA OBTENER PROTECCIÓN EN  EL TRABAJO.

(“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

Glorioso san José, que fuiste el incomparable custodio de Jesús y de la Virgen María, bajo la humilde apariencia de artesano, y que con el trabajo eras el sostén de sus vidas, protege con tu poder a los trabajadores que te son particularmente confiados.

Tú conoces sus angustias y sus sufrimientos porque tu mismo los probaste al lado de Jesús y de su Madre. No permitas que sus muchas ocupaciones los opriman, ni olviden el fin por el cual Dios los ha creado.

No permitas que el germen de la falta de confianza se adueñe de sus almas inmortales.

Recuerda a los trabajadores de las industrias, de los campos, de las oficinas, de las minas, de los laboratorios, del comercio, que no están solos en sus labores, alegrías y sufrimientos, porque  a su lado están contigo Jesús y María, para sostenerlos, secarles el sudor y mitigar el cansancio de sus fatigas.

Enséñales a hacer de su trabajo un instrumento elevado de santificación, como tu lo hiciste.  Amén. 

 

 

 

52 – ORACIÓN A SAN JOSÉ PARA LA SANTIFICACIÓN DEL TRABAJO   (del Papa san Pío X).

 

Glorioso san José, modelo de todos los trabajadores, obténme la gracia de trabajar en un espíritu de penitencia, para así expiar mis numerosos pecados; de trabajar conscientemen­te, poniendo el cumplimento del deber por encima de mis inclinaciones, y con el corazón grato y alegre, considerando una honra para mi, emplear, a través del trabajo, los talentos y dones que Dios nos dio. De trabajar ordenadamente, en paz, moderación y paciencia, sin jamás dejarme vencer por la indolencia y las dificultades; de trabajar, sobretodo, con inten­ción pura y abnegada, teniendo siempre delante de los ojos la muerte y que tendré que dar cuenta del tiempo perdido, de los talentos inutilizados, del bien no practicado en las vanas complacencias e infidelidades.

Todo para Jesús, todo con María, todo según tu ejem­plo. Oh Patriarca san José, éste será mi propósito en la vida y en la muerte.  Amén.

 

 

 

53 – LOS SIETE DOLORES Y LOS SIETE GOZOS  DE SAN JOSÉ  (larga).

 

1º – Esposo purísimo de María Santísima, glorioso san José, así como fue grande la angustia y el dolor de tu corazón en la perplejidad de abandonar a tu purísima Esposa, así fue inexplicable el gozo cuando el Ángel te reveló el maravilloso misterio de la Encarnación.

       Por este dolor y por este gozo, te rogamos que consueles a nuestra alma, ahora y en los últimos dolores, dándonos serenidad de vida y una santa muerte, semejante a la tuya en los brazos de Jesús y María.                                              Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

2º – Fidelísimo Patriarca,  glorioso  san  José,  que fuiste escogido entre todos para el oficio de padre de Jesús, por el dolor que sentiste al ver nacer al Niño Jesús en tanta pobreza,  y por la alegría celestial que experimentaste oyendo el canto armonioso de los ángeles  y viendo la gloria de aquella tan resplandeciente noche, te suplico que nos alcances que, después del camino de  esta vida, pasemos a oír las alabanzas de los ángeles, y a gozar de los resplandores de la gloria celestial.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

3º – Ejecutor obedientísimo de las leyes divinas, glorioso san José, la sangre preciosísima que derramó el Niño Redentor en la circunci­sión, te traspasó el corazón, pero el nombre de Jesús te reanimó llenándote de gozo.

Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que, quitando de nosotros todo vicio en vida, expiremos gozosos con el Santísimo Nombre de Jesús en el corazón y en los labios.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

4º – Poderoso santo,  que tuviste parte en los misterios de nuestra Redención, glorioso san José,  si la profecía de Simeón  acerca de lo que habían de padecer Jesús y María, te causó profundísimo dolor, también te colmó de un dichoso gozo la predicción de que los sufrimientos de Cristo llevarían a la salvación  innumerables almas.

Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que seamos del número de aquellos que, por los méritos de Jesús y por intercesión de la Virgen María, han de resucitar gloriosamente.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

5º – Vigilante custodio, familiar íntimo del Hijo de Dios Encarnado, glorioso san José, ¡cuánto penaste para sustentar y proteger al Hijo del  Altísimo, particularmente cuando tuviste que huir a Egipto, pero cuánto también gozaste teniendo siempre contigo a Dios, y viendo caer a tierra los ídolos egipcios!

Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que, teniendo lejos de nosotros el demonio y especialmente huyendo de las ocasiones peligrosas , caiga de nuestro corazón  todo ídolo de afecto terreno, y ocupados en servir a Jesús y a María, para ellos vivamos y con ellos felices muramos.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

6º – Obedientísimo santo, glorioso san José, que te admiraste de ver al Rey del cielo sujeto a tus órdenes, si tu consuelo al volver de Egipto se enturbió con el temor de Arquelao, sin embargo, habitaste alegre en Nazaret con Jesús y María, asegurado por el Ángel.

Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que, libre nuestro corazón de temores nocivos, gocemos la paz de la conciencia,  y, viviendo seguros con Jesús y María, ellos nos asistan en nuestra agonía.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

7º – Ejemplar de toda santidad,  glorioso san José: cuando perdiste al Niño Jesús sin tú culpa, con dolor tuviste que buscarlo por tres días, hasta que con sumo júbilo gozaste por haberlo hallado el Templo entre los Doctores.

Por este dolor y por este gozo, te suplicamos desde lo íntimo del corazón que por tu intercesión jamás suceda que nosotros perdamos a Jesús por culpa grave y que, si por desgracia lo perdiéramos, lo encontremos cuanto antes por medio de una humilde confesión.

                Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

- Ruega por nosotros, bienaventurado san José.

- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

 

Oración:

Señor Dios, que por tu inefable providencia te dignaste elegir a san José por esposo de su Santísima Madre, te suplicamos nos concedas tener en el cielo como intercesor al que veneramos en la tierra como protector. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.

-  Amén.

 

 

54 – LOS SIETE DOLORES Y LOS SIETE GOZOS DE SAN JOSÉ   (breve).

(“Pregate, pregate, pregate” – Ed. MIR – Italia)

 

1º – San José, por el dolor y la alegría que experimentaste

con ocasión de la maternidad de la Virgen María,

- asístenos paternalmente en la vida y en la muerte.

                Padre Nuestro, Ave María.

 

2º – San José, por el dolor y la alegría que experimentaste

con ocasión del nacimiento del Niño Jesús,

- asístenos paternalmente en la vida y en la muerte.

                Padre Nuestro, Ave María.

 

3º – San José, por el dolor y la alegría que experimentaste

con ocasión de la circuncisión del Niño Jesús,

- asístenos paternalmente en la vida y en la muerte.

                Padre Nuestro, Ave María.

 

4º – San José, por el dolor y la alegría que experimentaste

con ocasión de la profecía de Simeón,

- asístenos paternalmente en la vida y en la muerte.

                Padre Nuestro, Ave María.

 

5º – San José, por el dolor y la alegría que experimentaste

con ocasión de la huida a Egipto,

- asístenos paternalmente en la vida y en la muerte.   

                Padre Nuestro, Ave María.

 

6º – San José, por el dolor y la alegría que experimentaste

con ocasión del regreso de Egipto,

- asístenos paternalmente en la vida y en la muerte.

                Padre Nuestro, Ave María.

 

7º – San José, por el dolor y la alegría que experimentaste

con ocasión de la pérdida y el hallazgo de Jesús en el Templo,

- asístenos paternalmente en la vida y en la muerte.

                Padre Nuestro, Ave María.

 

 

 

55 – INVOCACIONES a JESÚS, a JOSÉ y a MARÍA.

 

Jesús, José y María, les doy el corazón y el alma mía.

Jesús, José y María, asístanme en mi última agonía.

Jesús, José y María, reciban, cuando muera, el alma mía.

 

 

 

56 -  SÚPLICAS A SAN JOSÉ.

                (“Pregate, pregate, pregate” – Ed. MIR – Italia)

 

San José, ruega a Jesús

que venga a mi alma y la santifique.

 

San José, ruega a Jesús

que venga a mi corazón y lo llene de caridad.

 

San José, ruega a Jesús

que venga a mi inteligencia y la ilumine.

 

San José, ruega a Jesús

 que venga a mi voluntad y la fortifique.

 

San José, ruega a Jesús

                que venga a mis pensamientos y los purifique.

 

San José, ruega a Jesús

que venga a mis afectos y los ordene.

 

San José, ruega a Jesús

que venga a mis deseos y los dirija.

 

San José, ruega a Jesús

que venga a mis acciones y las bendiga.

 

San José, consígueme de Jesús  

                su santo amor.

 

San José, consígueme de Jesús

la imitación de su s virtudes.

 

San José, consígueme de Jesús

la verdadera humildad de espíritu.

 

San José, consígueme de Jesús

la mansedumbre del corazón.

 

San José, consígueme de Jesús

la paz del alma.

 

San José, consígueme de Jesús

el deseo de la perfección.

 

San José, consígueme de Jesús

la dulzura de carácter.

 

San José, consígueme de Jesús

un corazón puro y lleno de amor.

 

San José, consígueme de Jesús

                el amor al arrepentimiento sincero.

 

San José, consígueme de Jesús

la sabiduría de las verdades eternas.

 

San José, consígueme de Jesús

la perseverancia en el bien.

 

San José, consígueme de Jesús

                la fuerza de llevar las cruces.

 

San José, consígueme de Jesús

el desprendimiento de los bienes de la tierra.

 

San José, consígueme de Jesús

seguir el camino estrecho del cielo.

 

San José, consígueme de Jesús

ser libre de toda ocasión de pecado.

 

San José, consígueme de Jesús

el santo deseo del cielo.

 

San José, consígueme de Jesús

la perseverancia final.

 

San José,

                que mi corazón te ame siempre y mi lengua te alabe sin cesar.

 

San José,

por el amor que tuviste con Jesús, ayúdame a  amarlo.

 

San José,

dígnate recibirme como un devoto hijo.

 

San José,

                yo me entrego a ti: acéptame y socórreme.

 

San José,

no me abandones en la hora de la muerte. Amén.

 

 

 

57 – CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ, PATRONO DE LA IGLESIA.

(“São José, protetor da santa Igreja” – Belo Horizonte, Brasil)

 

Glorioso san José, escogido por Dios como padre adoptivo de Jesús,

esposo de la Virgen María y jefe de la Sagrada Familia,

e invocado como Patrono de la Iglesia Universal,

yo me dirijo a ti, en este momento y, con gran confianza,

imploro tu ayuda para toda la Iglesia militante.

Protege, con tu amor verdaderamente paternal

el Vicario de Cristo, todos los Obispos y Sacerdotes,

unidos a la Sede de Pedro.

Defiende los que trabajan por la construcción de tú Reino,

en entrega total y en medio a sacrificios hasta el martirio

y haz que todos los pueblos de la tierra,

formen un solo rebaño en la Iglesia, pueblo de Dios,

el sacramento de salvación para todos.

Dígnate, también, mí querido san José, aceptar

la consagración que hago de mi persona.

Yo me ofrezco a ti para que seas mi padre,

mi protector y mi guía en el camino al Padre.

Alcánzame gran amor y pureza de corazón,

preocupación ardiente por la vida interior

y la santificación en mi estado de vida.

Haz que, siguiendo tu ejemplo,

todas mis obras sean para mayor gloria de Dios,

en unión con el Corazón Divino de Jesús,

con el Corazón Inmaculado de María y contigo.

Amén.

 

 

58 – CONSAGRACIÓN  A  MARÍA  Y  A  JOSÉ.

                (“Pregate, pregate, pregate” – Ed. MIR – Italia)

 

Ya que Dios Padre, en su infinita sabiduría e inmenso amor, confió aquí en la tierra a su Unigénito Hijo Jesucristo a ustedes, María y José, castos esposos de la Familia de Nazaret, nosotros, hijos de Dios por el bautismo, os consagramos nuestra vida con humilde fe.

Tengan con nosotros, con nuestros hijos y con nuestras familias, el mismo cuidado y ternura  que tuvieron para con Jesús.

Ayúdennos a conocer, amar y servir a Jesús como ustedes lo conocieron, amaron y sirvieron.

Ayúdennos a lograr que amemos a ustedes con el mismo amor con que Jesús los amó aquí en la tierra. Protejan benignos nuestras familias. Defiendan a cada uno de nosotros de todos los peligros y de todo mal.

Ayúdennos a crecer en la fe y a ser fieles a nuestra vocación y misión: ¡que seamos santos!

Al final de nuestra vida recíbannos en el cielo donde ustedes ya están con Cristo en la gloria eterna.

Amén.

 

 

59 – ENTREGA  PERSONAL  a  MARÍA  y  a  JOSÉ.

                (“Pregate, pregate, pregate” – Ed. MIR – Italia)

 

Oh María y José, yo me entrego totalmente a ustedes, para recorrer bajo su guía el camino de la santidad.  Hago esta entrega con la misma sumisión de Jesús en su crecimiento en edad, sabiduría y gracia.

Entrego a Ustedes mi vida para dejarme formar en la escuela de Nazaret y realizar, en todo, los planes de Dios sobre mí. Amén.

 

 

 

 

60 – ORACIÓN A SAN JOSÉ (del beato Clément Hofbauer).

                (“Giuseppe di Nazaret”, Ed. Ancora, 1998)

 

San José, dulce padre mío,

me pongo por siempre bajo tu protección;

considérame como hijo

y presérvame de todo pecado.

Me pongo en tus brazos,

para que me acompañes en el camino de la virtud

y me asistas en la hora de mí muerte.

Jesús, José y María, les doy el corazón y el alma mía.

Jesús, José y María, asístanme en mi última agonía.

Jesús, José y María, reciban, cuando muera, el alma mía.

Amén.

 

 

 

61 – LETANÍAS DE SAN JOSÉ   (tradicionales).

 

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad de nosotros

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos

 

Dios, Padre Celestial,                                          ten piedad de nosotros

Dios, Hijo Redentor del mundo,                     ten piedad de nosotros

Dios, Espíritu Santo,                                          ten piedad de nosotros

Santísima Trinidad, un solo Dios,                   ten piedad de nosotros

San José,                                                              ruega por nosotros

Descendiente ilustre de David,

Lumbrera de los Patriarcas,

Esposo de la Madre de Dios,

Custodio purísimo de la Virgen,

Padre defensor del Hijo de Dios,

Solícito defensor de Cristo,

Jefe de la Sagrada Familia,

José justísimo,

José castísimo,

José prudentísimo,

José fortísimo,

José obendientísimo,

José fidelísimo,

Espejo de paciencia,

Amante de la pobreza,

Modelo de obreros y artesanos,

Gloria de la vida doméstica,

Custodio de las vírgenes,

Amparo de las familias,

Consuelo de los menesterosos,

Esperanza de los enfermos,

Patrono de los moribundos,

Terror de los demonios,

Protector de la Santa Iglesia,

 

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,

perdónanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,

óyenos, Señor

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,

ten piedad de nosotros.

 

- Ruega por nosotros, san José,

- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro  Señor Jesucristo.

 

Oremos:

Oh Dios, que en tu inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concéde­nos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

- Amén.

 

 

62 – LETANÍAS DE SAN  JOSÉ (moderna).

                (“Novena a san José” – Ed. Revista PAN y TRABAJO – Buenos Aires)

 

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad de nosotros

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos

 

Dios, Padre Celestial,                                          ten piedad de nosotros

Dios, Hijo Redentor del mundo,                     ten piedad de nosotros

Dios, Espíritu Santo,                                          ten piedad de nosotros

Santísima Trinidad, un solo Dios,                   ten piedad de nosotros

 

San José,                                                              ruega por nosotros

Elegido del Padre,

Heredero de la Nueva Alianza,

Dócil a la voz de Dios,

Peregrino esperanzado,

Paternal  abrigo del Niño Dios,

Amigo de Jesús y de María,

Compañero y custodio de María,

Esposo fiel,

Pobre de espíritu,

Puro de corazón,

Paciente en las dificultades,

Obediente hasta el final,

Obrero de Nazaret,

Fortaleza de los enfermos,

Aliento de los que sufren,

Hogar de los sin techo,

Fuerza de los sin tierra,

Defensor de los desheredados,

Compañero de los migrantes,

Amigo de los marginados,

Esperanza de los excluidos,

Consuelo de los desanimados,

Protector de nuestros hogares,

Patrono de la Iglesia,

Alegría de los pueblos,

Confianza de los que quieren ver a Dios,

Compañía de los moribundos,

Esperanza de la buena muerte.

 

Protege a los abandonados,                             te pedimos, san José.

Protege a los huérfanos,

Protege a los obreros,

Protege a los esposos,

Protege a las madres,

Protege a las embarazadas,

Protege a los ancianos y solos,

 

A nuestros matrimonios,                             dales tu bendición, san José.

A nuestras familias,

A nuestros niños,

A nuestros trabajos,

A nuestras vocaciones,

 

Para que amemos a Jesús como tú lo amaste,            escúchanos, san José.

Para que recibamos María como tú la recibiste,

Para que sirvamos a los hombres como tú los serviste,

Para que ayudemos los pobres como tú lo hiciste,

Para que seamos justos como tú lo fuiste,

Para que anunciemos la esperanza como tú la anunciaste,

Para que recemos al Padre como tú rezaste,

Para que busquemos la santidad como tú la buscaste.

 

- Ruega por nosotros, oh san José.

- Para que seamos dignos de alcanzar  las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

 

Oremos:

San José, esposo fiel de la Santísima Virgen María y padre responsable de Jesús, te pedimos por nuestras familias. Que tu ejemplo de bondad nos ayude a que en nuestros hogares reine la comprensión, el amor y la paz. A ti, que también fuiste trabajador, te pedimos para que no falte trabajo y pan en nuestros hogares y que todos los hombres vean reconocida su dignidad de personas.

Te confiamos nuestros deseos, san José, poniendo todo de nuestra parte para que se realicen, sabiendo que estás con nosotros.

- Amén.

 

 

 

63- LETANÍAS  DE LA SAGRADA FAMILIA.

(“Pregate, pregate, pregate” – Ed. MIR – Italia)

 

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad de nosotros

Señor ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos

 

Dios, Padre Celestial,                                         ten piedad de nosotros

Dios, Hijo Redentor del mundo,                     ten piedad de nosotros

Dios, Espíritu Santo,                                          ten piedad de nosotros

Santísima Trinidad, un solo Dios,                   ten piedad de nosotros

Jesús, Hijo de Dios vivo, que hecho hombre por nuestro amor,

ennobleciste y santificaste los vínculos de la familia,

ten piedad de nosotros

 

Jesús, María y José, a quienes todo el mundo honra con el nombre de Sagrada Familia,

                                                                               tengan piedad de nosotros

 

Sagrada Familia, imagen de la Santísima Trinidad en la tierra,  ruega por nosotros

Sagrada Familia, modelo perfecto de todas las virtudes,

Sagrada Familia, rechazada por la gente de Belén, pero glorificada por el canto de los ángeles,

Sagrada Familia, que recibiste los homenajes de los pastores y de los magos,

Sagrada Familia, exaltada por el viejo Simeón,

Sagrada Familia, perseguida y obligada a refugiarse en tierra extranjera,

Sagrada Familia, que vivió escondida y desconocida,

Sagrada Familia, fidelísima a las leyes del Señor,

Sagrada Familia, modelo de las familias regeneradas en el espíritu cristiano,

Sagrada Familia, cuyo jefe es modelo de amor paterno,

Sagrada Familia, cuya madre es modelo de amor materno,

Sagrada Familia, cuyo hijo es modelo de obediencia y amor filial,

Sagrada Familia, patrona y protectora de todas las familias cristianas,

Sagrada Familia, nuestro refugio en la vida y esperanza en la muerte,

 

De todo lo que nos puede quitar la paz y la unión, oh Sagrada Familia,              líbranos

De la amargura del corazón, oh Sagrada Familia,

Del apego a los bienes de la tierra, oh Sagrada Familia,

De la indiferencia en el servicio a Dios, oh Sagrada Familia,

De una muerte mala, oh Sagrada Familia,

 

Por tu perfecta unión de corazones, oh Sagrada Familia,         escúchanos

Por tu pobreza y tu humildad, oh Sagrada Familia,

Por tu perfecta obediencia, oh Sagrada Familia,

Por tus aflicciones y dolorosos acontecimientos, oh Sagrada Familia,

Por tus trabajos y dificultades, oh Sagrada Familia,

Por tus oraciones y silencio, oh Sagrada Familia,

Por la perfección de tus acciones, oh Sagrada Familia,

 

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,

perdónanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,

óyenos, Señor

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,

ten piedad de nosotros.

 

- Ruega por nosotros, san José

- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo

 

Oremos:

Oh Dios, que con amor de padre nos diste san José, custodio fidelísimo de Jesús y de María, ayúdanos por sus oraciones en nuestras necesidades espirituales y materiales, para que podamos con El bendecirte eternamente.

Por tu Hijo Jesucristo, nuestro divino redentor.

- Amén.

 

 

 

64 – ROSARIO EN HONOR DE SAN JOSÉ   ( 1 ).

                (“Pregate, pregate, pregate” – Ed. MIR – Italia)

 

- Dios mío, ven en mi auxilio.

- Señor, date prisa en socorrerme

- Gloria al Padre…

 

Primer misterio:  Contemplamos a san José, EL HOMBRE JUSTO a los ojos de Dios  (Mt.1,18-21.24).

 

“El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denun­ciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de todos sus pecados”.

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: “La virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que significa: ‘Dios-con-nosotros’”.

 

Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y recibió en su casa a su esposa. Y sin que tuvieran relaciones dio a luz un hijo al que José puso el nombre de Jesús.

 

Reflexión: San José se adhirió, con total confianza, al proyec­to de Dios sobre él. ¿Y nosotros, nos dejamos guiar en nues­tras opciones por la Palabra de Dios, por la Palabra de la Iglesia?

Padre Nuestro, 10 Ave María, Gloria…

 

 

Segundo misterio: Contemplamos a san José, EL ESPOSO VIRGINAL de María Santísima (Lc.1,34-38).

“María entonces dijo al ángel: “¿Cómo podré ser madre, si yo no convivo con ningún hombre?”

El ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y se le llamará Hijo de Dios. También tu parienta Isabel: concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril ya se encuentra ya en su sexto  mes, porque no hay nada imposible para Dios”.

María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor; que se cumpla en mí lo que has dicho.” Y el Ángel se alejó”.

Reflexión: El matrimonio, entre bautizados, es sacra­mento, signo del amor entre Cristo y la Iglesia. Es un camino hacia la santidad cristiana.  El matrimonio se vive cristianamente cuando el diálogo, el mutuo amor, la misma procreación y la educación de los hijos corresponden plenamente al proyecto de Dios expresado en la Palabra revelada y en la enseñanza de la Igle­sia. La Sagrada Familia de Nazaret sea para todas las familias modelo de unión, virtudes domésticas y santidad.

Padre Nuestro, 10 Ave María, Gloria…

Tercer misterio: Contemplamos a san José, EL EMIGRANTE LLENO DE CONFIANZA, en la huida                                                 a Egipto    (Mt.2,13-15).

“Después de la partida de los Magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.  José se levantó, tomó de noche y a su madre, y se fue a Egipto.

                Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: “Desde Egipto llamé a mi hijo”.

Reflexión: Los padres cristianos tienen que poner su mayor cuidado  para defender a sus propios hijos en la vida física, moral y espiritual. Hay muchos “Herodes” en el mundo de hoy, que causan un  inmenso peligro especialmente para los pequeños.

Padre Nuestro, 10 Ave María, Gloria…

 

 

Cuarto misterio: Contemplamos a san José, EL SABIO JEFE de la Sagrada Familia

(Lc.2, 51-52;   Mt.13, 54-55a).

“Y Jesús regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas estas cosas en su corazón.

Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

Jesús, volviendo a su patria, enseñaba en la sinago­ga, de tal manera que se decían maravillados: “¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero?”.

Reflexión: Una familia se rige también por la presen­cia sabia, atenta y cariñosa del padre. El diálogo entre padres e hijos y la oración en común ayudará a la familia a descubrir y realizar el proyecto de Dios.

Padre Nuestro, 10 Ave María, Gloria…

Quinto misterio: Contemplamos a san José, EL FIEL OBSERVANTE de las fiestas religiosas

(Lc. 2, 41-43).

“Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y, acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta”.

Reflexión: La religión debe vivirse también “jun­tos”, en familia. Los padres no deben decir a sus hijos:  “Vayan a misa… vayan a la iglesia… vayan a confesarse… recen las oraciones”! Los padres deben en cambio decir: “Vayamos a la misa… vayamos a confesarnos… recemos juntos las oracio­nes”! La vida familiar es una vida de comunión, debe sentirse y vivirse comunitariamente, con mucha fuer­za.

Padre Nuestro, 10 Ave María, Gloria…

 

 

65 – ROSARIO EN HONOR DE SAN JOSÉ   ( 2 ).

                (“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

 

Por la señal de la Santa Cruz…

 

Santo Patrono de los Moribundos, te ofrezco humildemente este piadoso ejercicio de meditación y de plegarias, por cuantos se encuentran hoy en agonía y por mí, cuando llegue la última hora.

 

 

MISTERIOS GOZOSOS   (Lunes y Jueves).

 

 En el primer misterio gozoso se contempla el gozo de san José, cuando el Ángel le anunció que María, su Virgen esposa, llevaba en su seno el Hijo de Dios.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria

y la siguiente invocación: San José, Padre adoptivo de Jesucristo y verdadero esposo de la Virgen María, ruega por nosotros y por los agonizantes de este día.

 

 

En el segundo misterio gozoso se contempla el gozo de san José, cuando se entera de que Santa Isabel había saludado a María con el nombre de Madre de Dios y del prodigio de las profecías de Zacarías.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En el tercer misterio gozoso se contempla en gozo de san José cuando, al nacer el Divino Redentor, vio que los Ángeles bajaban del cielo y los pastores corrían a adorarlo y lo reconocían por el suspirado Mesías.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En el cuarto misterio gozoso se contempla el gozo de san José cuando, en la presentación en el Templo, siente que Simeón profetiza la salvación llegada al mundo por el recién nacido Salvador.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En el quinto misterio gozoso se contempla el gozo de san José cuando, después de tres días de afanosa búsqueda, su Hijo Jesús es hallado en el Templo.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

MISTERIOS DOLOROSOS   (Martes y Viernes).

En el primer misterio doloroso se contempla el dolor de san José al ver nacer a Jesús en un establo de tanta pobreza.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En el segundo misterio doloroso se contempla la pena que san José sintió por la circuncisión que soporta el recién nacido Salvador, para cumplir las leyes.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En el tercer misterio doloroso se contempla el dolor de san José al tener que huir a Egipto para alejar a Jesús de la furia de Herodes.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En el cuarto misterio doloroso se contempla la pena soportada por san José cuando, por tres días, junto a María, lloró la pérdida de su querido Hijo adoptivo, Jesús.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En el quinto misterio doloroso se contempla el dolor que san José soportó, en su agonía, al separarse de Jesús y de María.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

MISTERIOS GLORIOSOS   (Miércoles, Sábados y Domingos).

En el primer misterio glorioso se contempla la gloria de san José al ser elegido esposo de María, padre adoptivo de Jesús y cabeza de la Sagrada Familia.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En el segundo misterio glorioso se contempla la gloria de san José al ver a los Doctores de la ley escuchar atónitos las palabras de Jesús, de doce años, y encontrarse con su Hijo adoptivo.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En  el tercer misterio glorioso se contempla la gloria de san José al ver que durante treinta años fue obedecido, obsequiado y servido por el Hijo de Dios.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En el cuarto misterio glorioso se contempla la gloria de san José después de haber muerto en los brazos de Jesús y de María. Se vio recibido, entonces, por los Santos Padres y por ellos saludado como primero de los Patriarcas y afortunado anunciador de la venida de Cristo.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

En el quinto misterio glorioso se contempla la gloria de san José al verse, en el cielo, obsequiado por los Ángeles y los Santos, invocado en la tierra como primero y principal Patrono de la Iglesia Universal.

                Padre Nuestro, 10 Ave, Gloria  e  invocación.

                Se añaden tres Ave Marías a la Santísima Virgen, en  conmemoración de la participación que tuvo         en los dolores, en los gozos y en la gloria de san José.

 

 

66 – ORACIÓN  A  SAN JOSÉ  (para rezar el día  19 de Marzo y 1º de Mayo).

                (“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

1ª. Amable y glorioso san José, dulce custodio del Hijo de Dios y esposo castísimo de la Inmaculada Flor de la Vírgenes y delicia de los Ángeles, en este día particularmente solemne, nos unimos a la Virgen Santísima, para dar gracias al Señor por los inmensos tesoros concedidos a tu alma privilegiada.

Eres patriarca, confesor y mártir por la penitencia; eres modelo de la virtud de la virginidad, de la sabiduría y de búsqueda de la perfección.

Querido Santo, grande entre los más grandes, deja que nuestro corazón vuelque en ti las alabanzas más bellas y las inspiraciones más santas.

Para darte signo de nuestro tierno afecto, te ofrecemos hoy nuestro corazón para que tú lo pongas entre las manos de Jesús, para purificarlo y hacerlo más dispuesto a la divina voluntad y consagrarlo  al servicio de la Iglesia.

                Padre Nuestro,  Ave María, Gloria.

2ª  Augusto protector de las familias, tú que has descubierto el precioso tesoro del silencio, del recogimiento y de la vida interior, trae a nuestras casas el valor del espíritu, la preocupación por lo sobrenatural y la búsqueda sincera y continuada de la santidad.

Ayúdanos a mirar al cielo y fijar nuestros ojos en lo alto, hacia el azul y la paz; así, más puro será nuestro pan y más brillante será el gozo en la cara de nuestros hijos.

Tú que eres el gran Patrono de los trabajadores, haz que los que fatigamos en las oficinas, en las fábricas, en los campos, en las escuelas, … sepamos cambiar en don divino el sudor de cada día.  Infunde en los pobres corazones que no piensan en tu querido Hijo, las consoladoras virtudes de la fe, de la esperanza y de la caridad.

                Padre Nuestro,  Ave María, Gloria.

3ª.  Mira piadosamente, en este día, en particular al Papa, a los Obispos, a los Sacerdotes, a los Religiosos y a todos los Cristianos. Potentísimo protector de la Iglesia Universal, tú que salvaste a Jesús de las insidias de Herodes, sálvanos del pecado que solo sirve para nuestra ruina; sálvanos de los engaños de Satanás, que pervierte sin piedad.

En este instante, socórrenos con tu ayuda, con tu potente intercesión, para que nosotros podamos decir, en compañía de tus devotos: “No recuerdo haber pedido gracia a san José, sin ser escuchado”.

Estas son las gracias que te pedimos: poder conservar siempre a Jesús en nuestro corazón, quererlo con toda el alma, con todas las fuerzas y con toda la vida.  A los que no conocen la Iglesia o a los que se han alejado, haz que vuelvan al redil con tu suavísimo llamado.

A ti ofrecemos los últimos momentos de nuestra vida. En ese instante, del que depende toda la eternidad, danos una mirada, como tú solo sabes hacerlo, con el Niño que aprietas en tus brazos y con la Virgen tu esposa. Ven a nosotros, poderoso y piadoso san José.  Amén.

                Padre Nuestro,  Ave María, Gloria.

 

67 -  ORACIÓN A SAN JOSÉ, PREDILECTO DEL ESPÍRITU SANTO.

                (“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

1ª .  Verdadero predilecto del Espíritu Santo, glorioso san José, que mereciste ser en la tierra el depositario de aquellos admirables misterios establecidos por el eterno Amor para nuestra salud; yo me alegro contigo y te suplico aumentes  en el corazón de los fieles la devoción al espíritu Santo y la solicitud y fidelidad en seguir sus inspiraciones.

                Padre Nuestro,  Ave María, Gloria.

2ª.  Te saludo, san José, y me alegro por lo que hizo el Espíritu Santo, confiándote su Esposa, María Santísima, Madre de Dios; esto te provocó el inmenso gozo de estrechar sobre tu corazón en Niño Jesús; de custodiarlo, nutrirlo como hijo y gozar de su dulce compañía hasta la muerte.

Intercede, querido san José, para que alcancemos constante unión con el Corazón de Jesús y de María, su Madre.

                Padre Nuestro,  Ave María, Gloria.

3ª.  Admiro, gran san José, la perfecta humildad bajo cuyo velo ocultabas tu excelsa dignidad. Más, admiro tu fiel abandono a la divina voluntad y te suplico que me ayudes en la imitación de tus virtudes y me obtengas del Corazón de Jesús, el don de la ciencia y de la sabiduría.

                Padre Nuestro,  Ave María, Gloria.

4ª.  Tú, que fuiste guiado por el Espíritu Santo, obténme que Él viva siempre en mí corazón, para iluminarme y llenarme de la verdadera ciencia de Dios, así que al ofrecerle siempre el obsequio de mi mente dócil al Espíritu Santo, que es Espíritu de verdad, pueda tener sus dones en la tierra y ser por Él santificado y salvado.

                Padre Nuestro,  Ave María, Gloria.

 

 

 

68 – SALUDO  A  SAN  JOSÉ.

                (“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

Salve, san José, elegido por la Santísima Trinidad, para ser custodio de Jesús y esposo de María, títulos sublimes, enriquecidos  de gracias y virtudes.

Jesús está contigo, por eso eres el más afortunado de los hombres. Los hombres te invocan junto a Jesús que aceptó tu protección.

Dulce y poderoso san José, esposo de la Santísima Madre del Señor, ruega por nosotros pecadores, concédenos tu patrocinio todos los días de nuestra vida y sobre todo en la hora de nuestra muerte.

- San José,

- Ruega por nosotros.

 

 

 

69 – INVOCACIONES A LA SANTÍSIMA  TRINIDAD POR INTERCESIÓN DE SAN JOSÉ.

                (“Pregate, pregate, pregate” – Ed. MIR, Italia)

 

Eterno Padre, por el amor que tienes a san José, escogido por ti,  entre todos, para representarte en la tierra,    ten piedad de mí.

                Padre Nuestro,  Ave María, Gloria.

 

Eterno Divino Hijo,  por el amor que tienes a san José, tu fidelísimo custodio en la tierra,

ten piedad de mí.

                Padre Nuestro,  Ave María, Gloria.

 

Eterno Divino Espíritu,  por el amor que tienes a san José, el cual con tanta solicitud custodió a María, tu dilecta esposa,       ten piedad de mí.

                Padre Nuestro,  Ave María, Gloria.

 

 

 

70 – ORACIÓN A SAN JOSÉ POR LAS VOCACIONES.

(“Novena a san José” – Ed. Revista PAN y TRABAJO, Buenos Aires)

 

Oh Dios, que enviaste a tu Hijo, no para condenar al mundo sino para salvarlo, y que quieres continuar tu obra salvadora, sobre todo, por medio de hombres y mujeres a los que eliges para el servicio exclusivo de esta obra, te pedimos que cuides y protejas a los que eliges para esta misión, que le aumentes el amor a Jesús y a María, nuestra Madre, y que el Espíritu Santo encienda en ellos el mismo fervor que movió a san José a consagrarse totalmente al servicio de tu Hijo.

Él que vive y reina Contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén.

 

 

71 – ORACIÓN  A SAN JOSÉ  PARA OBTENER PROTECCIÓN.

 

San José, protector de la Familia de Nazaret

y luminoso ejemplo de la santidad de la vida diaria,

tú que estuviste durante tu vida al servicio paternal de Jesús

y en íntima unión con María,

socórrenos en nuestras necesidades espirituales y materiales,

y asístenos en la lucha contra el poder del mal.

Haz que tengamos un trabajo digno

y que su fruto lo sepamos emplear con rectitud

en favor de nuestra familia y de los más necesitados.

Protege a cada uno de nosotros para que,

siguiendo tu ejemplo y disfrutando tu  ayuda,

podamos vivir santamente en unión con Jesús y María,

y alcanzar la eterna bienaventuranza en el cielo.

Amén.

 

 

72 – ORACIÓN  A SAN JOSÉ PARA VIVIR SANTAMENTE.

(adaptación de una  oración de P. Kentenich)

 

Glorioso padre san José, trabajador fiel e incansable,

custodio y proveedor de la Sagrada Familia,

mira con bondad a nosotros que llevamos

la carga de la imperfección y del pecado.

Ayúdanos a cumplir santamente nuestras tareas cotidianas.

Desde el cielo, junto a Jesús y a María,

alcánzanos la gracia de la vida interior,

del crecimiento humano y del servicio generoso a los demás.

En particular, te pedimos que nos concedas la gracia …

(indicar el favor que se pide), si está en el plan de Dios.

Regálanos un cálido espíritu de familia y de entrega al crecimiento del Reino,

para que, siguiendo las huellas de Jesucristo, caminemos con fe

en la peregrinación terrena hasta el final de nuestros días.

Amén.

 

 

73 – ORACIÓN AL PADRE PARA IMITAR A SAN JOSÉ.

(“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

Padre Santo, que en tu designio de amor, quisiste confiar la iniciación de nuestra redención a la custodia de san José, por su intercesión, concede a la Iglesia la misma fidelidad en la conducción del cumplimiento de la obra de salvación.

Concédenos, Padre Omnipotente, la misma fidelidad y pureza de corazón que entusiasmó a san José en el servicio a tu Divino Hijo, nacido de la Virgen María.

Padre, creador del mundo, que estableciste para el hombre la ley del trabajo, llamándolo a cooperar con tú creación, concédenos, por la intercesión y ejemplo de san José, ser fieles a las responsabilidades que nos confiaste y recibir, de tu amor, los bienes que nos prometiste.

Padre bueno, concédenos que, llevando en nosotros el ejemplo de san José, testigo de tu amor, gocemos siempre del don de la verdadera paz.   Amén.

 

 

74 – ORACIÓN A SAN JOSÉ  PARA HACER UN BUEN VIAJE.

 

Oh san José, que viajaste por los caminos de Palestina, y huiste a Egipto, para hacer la voluntad del Padre y servir a Jesús y a María, ruega a Dios por el viaje que voy hacer. Protégeme de los accidentes y de todos los males. Bendice a todos los que viajan por tierra, por mar y por aire. Haz que llegue feliz a mi destino y todo sea para gloria y alabanza del Señor, y un día, querido san José, al final del gran viaje de la vida, pueda llegar a la Casa del Padre. Amén.

 

 

75 – ORACIÓN DE ENTREGA A DIOS POR INTERCESIÓN DE SAN JOSÉ.

(inspirada en Charles de Foucauld)

 

Oh san José, ayúdame a decir de todo corazón a Dios: “Dios, Padre bueno, yo me abandono a ti. Haz de mí lo que más te gusta. Te doy gracias por todo lo que te guste hacer de mí. Estoy dispuesto a todo. Todo lo acepto para que se haga tu voluntad en mí y en todas tus criaturas. ¡No deseo otra cosa, Dios mío! Pongo mi alma en tus manos. Te la doy con todo mi corazón, porque te amo.

Sea una exigencia de amor para mí, donarme y abandonarme en tus manos. ¡Sin medidas, con confianza infinita! Porque tú eres mi padre”.

Con estas disposiciones, amable san José, quiero vivir estos días de mí vida y estar siempre en paz y alegría con Jesús, tu Hijo adoptivo.  Amén.

 

 

76 – ORACIÓN A SAN JOSÉ  PARA OBTENER LA SALUD FÍSICA.

 

Oh san José, por tu Hijo adoptivo Jesús, que pasó haciendo el bien para todos, alcánzame la salud de mi cuerpo atribulado por la enfermedad. Ilumina al médico en el diagnóstico de mí mal. Haz que sean eficaces los medicamentos y los cuidados médicos.

Infúndeme fuerza de soportar con fe el dolor y de colaborar con quien me quiere sanar y se sacrifica para me cuidar. Mi sanación es consuelo a cuantos desean mi salud, premio a los que se entregan a mi asistencia y estímulo a que dedique mi vida a la gloria de Dios, al bien mío y de los hermanos.

Que yo conserve siempre la salud del alma, para  vivir unido a Dios, ahora y por la eternidad.  Amén.

 

 

77 – ORACIÓN A SAN JOSÉ POR UN ENFERMO.

 

Oh san José, que experimentaste el dolor y conoces los sufrimientos humanos, mira con bondad a  nuestro/a querido/a hermano/a (…), afligido/a en el cuerpo por la enfermedad. Dale fuerza para que no rehuse esta cruz preciosa y fructuosa.  Que tu compañía, con  la de Jesús y de María,  haga su cruz más liviana.  Hazle comprender hasta qué punto la generosidad en el sacrificio puede producir frutos abundantes de salvación para la Iglesia. Consuela este/a nuestro/a hermano/a (….), para que, purificado/a con la prueba y restablecido/a en la salud, pueda nuevamente alabarte y servirte con gratitud en nuestra compañía fraterna.

Amén.

 

 

 

78 – ORACIÓN A SAN JOSÉ  PARA ALCANZAR UNA BUENA MUERTE.

 

Gloriosísimo san José, que mereciste entregar al Creador tu Bendita Alma en los brazos de Jesús y María, yo te ruego quieras defenderme de todos los enemigos en aquel momento supremo de la vida; de tal modo que consolado por la dulce esperanza de volar contigo a poseer la eterna gloria en los cielos, yo expire pronunciando los nombres de Jesús, María y José.

Jesús, José y María, les doy mi corazón y el alma mía.

Jesús, José y María, asístanme en mi última agonía.

Jesús, José y María, reciban, cuando muera, el alma mía.

Amén.

 

 

 

79 – ORACIÓN A SAN JOSÉ PARA PEDIRLE UNA BUENA MUERTE.

                (“Devocionario de san José” – Areco Ediciones)

 

Poderoso patrono de los hombres, amparo de los pecadores,

seguro refugio de las almas, eficaz auxilio de los afligidos,

suave consuelo de los desamparados, glorioso san José,

el último instante de mi vida ha de llegar sin remedio.

Mi alma, quizás, agonizará terriblemente

acongojada con la representación

de mi pobre vida y de mis muchas culpas;

el paso a la eternidad será sumamente duro;

el demonio, mi enemigo, intentará combatirme terriblemente,

con todo el poder del infierno,

a fin de que pierda a Dios por la eternidad.

Mis fuerzas físicas han de ser nulas;

ya no tendré en lo humano quien me ayude.

Desde ahora, para entonces, te invoco, padre mío.

A tú patrocinio me acojo; asísteme en aquel trance para que

no falle en la fe, en la esperanza y en la caridad.

En tu muerte, tu Hijo y Dios, tu Esposa y mi Señora María,

ahuyentaron a los demonios para que

no se atreviesen a atacar tu espíritu.

Por estos favores y por los que en vida te hicieron,

te pido que ahuyentes a estos enemigos en la hora de mí muerte,

para que yo me despida de la vida terrena en paz,

amando a Jesús, a María y a ti, san José.

Amén.

 

 

80 – ORACIÓN  A SAN JOSÉ PARA OBTENER LA BUENA MUERTE.

(“São José, protetor da santa Igreja” – Belo Horizonte, Brasil)

 

San José, mi amable protector,

que moriste en los brazos de Jesús y María,

ayúdame en todas las necesidades y peligros de la vida,

especialmente en la hora suprema de mi muerte,

aliviando los dolores, enjugando las lágrimas,

y cerrando serenamente mis ojos, mientras pronuncie:

“Jesús, María y José, les doy el corazón y el alma mía”.

Amén.

 

 

 

81 – ORACIÓN, POR INTERCESIÓN DE SAN JOSÉ, PARA UNA BUENA MUERTE.

                (“Novena a san José” – Ed. Revista PAN y TRABAJO, Buenos Aires)

 

Dios, Padre bueno, que liberaste el hombre del pecado y de la muerte que lo encadenaba, por medio de la muerte y resurrección de tu Hijo, danos la misma confianza que tuvo san José de ver a Dios y la misma compañía que gozó en el momento de la muerte,  María y Jesús, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

 

 

 

82 – SIETE SUPLICAS A SAN JOSÉ PARA IMPLORAR LA GRACIA DE UNA BUENA MUERTE.

                (“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

1. Glorioso patriarca san José, alcánzame, te suplico, la gracia de que mi muerte no sea repentina; que tenga tiempo para confesarme y recibir los santos Sacramentos, en perfectas condiciones y con verdadero dolor de mis pecados.

       Gloria.

2. Glorioso patriarca san José, alcánzame, te ruego, que antes de morir pueda fortificarme con los Santos Óleos, para el gran viaje hacia la eternidad, y alimentarme con el cuerpo santísimo de Jesús.

       Gloria.

 

3. Glorioso patriarca san José, obténme, te ruego, que pueda recibir el Sacramento de la Unción de los Enfermos antes de mi agonía, para que haciendo un acto de dolor, tenga fuerzas para resistir a los enemigos de mi alma.

       Gloria.

4. Glorioso patriarca san José, obténme, te ruego, que recibiendo los Sacramentos, tenga un sacerdote a mi lado que me recuerde la Pasión de Jesús y los dolores de María, para que así, invocando sus nombres con la lengua y el corazón contrito, pueda conquistar para mi alma el tesoro de la remisión de mis culpas.

       Gloria.

 

5. Glorioso patriarca san José, te ruego que me defiendas, ahora y al final de la vida, de todos los ataques del demonio, para que, en la vida y en la muerte, me ejercite, bajo tu asistencia, a hacer verdaderos actos de fe, de esperanza y de amor de Dios.

       Gloria.

 

6. Glorioso patriarca san José, te ruego que no me abandones en el momento en que, agonizando, mi alma tenga que dar cuentas a mi Dios de todas las acciones de mi vida. En aquel tremendo juicio, mi causa sea por ti  defendida, por tus méritos unidos a los méritos de María Inmaculada, tu Santísima Esposa.

       Gloria.

 

7. Glorioso patriarca san José, te ruego que, después de mi muerte, continúe  con tu santa protección, si por mis culpas tuviera que ir al Purgatorio. Te pido que, mediante tu intercesión, gran parte de mis pecados sean perdonados, y así pueda gozar contigo del reino celestial.

       Gloria.

 

 

 

83 – INVOCACIONES A SAN JOSÉ PARA LA AGONÍA.

(“São José, protetor da santa Igreja” – Belo Horizonte, Brasil)

 

San José, llamado varón justo por el Espíritu Santo:

Asísteme en mí última hora

 

San José, angelical esposo de la Virgen María:

Asísteme en mí última hora

 

San José, a quien el Hijo de Dios llamó de padre:

Asísteme en mí última hora

 

San José, a quien el Padre Celestial  te hizo participe de su paternidad y amor infinito por su Unigénito:

Asísteme en mí última hora

 

San José, cabeza de la Sagrada Familia:

Asísteme en mí última hora

 

San José, padre nutricio de aquel que da alimento a todas las criaturas:

Asísteme en mí úultima hora

 

San José, guía de la Luz Eterna bajada del cielo:

Asísteme en mí última hora

 

San José, a quien obedeció el Hijo del Todopoderoso:

                               Asísteme en mí última hora

 

San José, que fue atendido por la Reina de los Ángeles y de los Santos:

Asísteme en mí última hora

 

San José,  asociado por la  Santísima Trinidad al gran misterio de la Encarnación:

Asísteme en mí última hora

 

San José, que entregaste toda tu vida, trabajo y sudores al Dios hecho hombre y a su Santísima Madre:

Asísteme en mí última hora

 

San José, salvador del Salvador del mundo:

Asísteme en mí última hora

 

San José, modelo de mansedumbre, ejemplo de virginidad y volcán de amor de Dios:

Asísteme en mí última hora

 

San José, príncipe de los Patriarcas y, después de María,  primero entre todos los Santos:

Asísteme en mí última hora

 

San José, que estás en el cielo junto al trono de Dios y de María:

Asísteme en mí última hora

 

San José, que en cielo tienes influencia y poder de padre para Jesús y de esposo para María:

Asísteme en mí última hora

 

San José, protector de la virginidad:

Asísteme en mí última hora

 

San José, espejo de servicio y laboriosidad:

Asísteme en mí última hora

 

San José, ejemplo de santidad matrimonial:

Asísteme en mí última hora

 

San José, defensor de los moribundos en su agonía:

Asísteme en mí última hora

 

San José, abogado de la humanidad en todas sus miserias:

Asísteme en mí última hora

 

 

 

84 – ORACIÓN, POR INTERCESIÓN DE SAN JOSÉ,  EN LA MUERTE DE UN HERMANO/A.

( “Comunidad que reza” – Josefinos de Murialdo)

 

Oh Dios clementísimo,  por san José, padre adoptivo de tú Hijo, en tus manos encomendamos el alma de nuestro/a hermano/a (…) que acaba de fallecer, animados por la segura esperanza de que resucitará en el último día, en compañía de todos tus santos y de todos los que han muerto en Cristo.

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios que en esta vida mortal has prodigado a tu siervo/a fiel e imploramos para  él/ella  tu misericordia, para que  lo/la  recibas  entre tus elegidos.

A nosotros, que quedamos aquí, empeñados en el camino que él ya ha recorrido, otórganos renovarnos en la fe, y en la esperanza, hasta el día en que, reunidos en tu reino con él/ella y con nuestros santos, podamos glorificarte por la eternidad.

Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

 

 

 

85 – ORACIÓN A SAN JOSÉ  POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO.

(“Devocionario de san José” – Ed. Guadalupe, Buenos Aires)

 

Glorioso Patriarca san José, a tu santa intercesión recomiendo el descanso y la paz eterna de todas las almas que sufren en el Purgatorio. Ten compasión de ellas porque son almas queridas de María, tu santa Esposa, y de Jesús, que para ti es el Hijo amable y obediente de siempre.

Tú, que en la vida terrena consolabas a los que sufrían, socorre, te suplico, a la almas que padecen en el Purgatorio.

Para ellas intercede ante Jesús y María, que nada niegan a tus eficaces ruegos.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

 

 

86 – MES EN HONOR DE SAN JOSÉ    (Pensamientos e invocaciones).

               (P. Mario Lago, CSJ – en “La Voce di san Giuseppe”- Italia)

 

Día 1º- Padre virginal de Jesús. Escogido por el Eterno Padre, con amor previsor y gratuito, para ser custodio y defensor de Jesús, tú, oh san José, entras plenamente en el proyecto de la salvación, según las promesas hechas por Dios al pueblo hebreo.

Ayúdame, san José, a leer hoy, con amor, el Evangelio que describe la genealogía de Jesús.

 

 

Día 2º- Custodio de Jesús. Durante la vida terrena de Jesús, tú, oh san José, no te has preocupado de hacer

cosas grandes, sino de hacer bien la voluntad de Dios, también en las cosas más sencillas y humildes, con mucho empeño y amor.

Enséñame, san José, la prontitud en buscar y realizar la voluntad de Dios.

 

 

Día 3º- Esposo de la Madre de Dios. Después de la perturbación inicial, oh san José, tu “si” a la voluntad de Dios fue claro y preciso, aceptando María como esposa. Entonces, por ti,  Jesús entró en la genealogía de David con pleno derecho delante de la ley y de la sociedad.

Te confiamos, oh san José, a todos los padres, para que, siguiendo tu ejemplo, acepten en el seno materno el don inestimable de la vida humana.

 

 

Día 4º- El hombre del silencio. Te acostumbraste al silencio, oh san José, estando con Jesús y María. La casa de Nazaret era un templo y ¡en el templo, sobre todo, se reza!

Enséñame, oh san José, a dominar mi locuacidad y a cultivar el espíritu de recogimiento.

 

 

Día 5º- El hombre de fe. Más que Abraham, a ti, oh san José, te tocó creer en lo que es humanamente impensable: la maternidad de una virgen, la encarnación del Hijo de Dios.

Fortalece, oh san José, a quien se desanima y abre los corazones para confiar en la Providencia de Dios.

 

 

Día 6º- El hombre de la esperanza. En la persona de Jesús, oh san José, tuviste la garantía del cielo y, por lo tanto, siempre estuviste lleno de profunda paz interior.

Aumenta, oh san José, mis motivos para tener coraje, alimenta el aceite para mis lámparas.

Día 7º- El hombre del amor a Dios. Oh san José, tú diste pruebas de amor a Dios cuidando amorosamente a Jesús en vida escondida y en profunda sintonía con la voluntad de Dios.

Enséñame, oh san José, a amar a Dios con todo mi corazón, con toda mi mente e con todas mis fuerzas.

 

 

Día 8º- El hombre de la acogida. Oh san José, diste ejemplo de espíritu de acogida en la afectuosa ternura con tu esposa, en los servicios prestados a la gente, buena o mala y estando siempre al lado de Jesús, el salvador de las almas.

Oh san José, ¡que yo descubra aquellos gestos que me hacen imagen viva de Dios amor, los gestos de acogida y de paz, los gestos de disponibilidad y de dedicación incondicional!

 

 

Día 9º- En hombre del discernimiento. Con los ojos del alma, oh san José, ordenaste tu vida de piedad, tu trabajo, tu alimento, tu reposo, tus pensamientos más profundos, tus afectos, tus juicios, tus intenciones en el obrar.

Ayúdame, oh san José, a avanzar en las virtudes por la acción del Espíritu Santo que renueva la vida de las personas y de las comunidades.

 

 

Día 10º- El hombre de la docilidad.  Santo Tomás define la docilidad como atención constante y deferente a las enseñanzas de los sabios. Tú, oh san José, fuiste siempre muy dócil a las enseñanzas de Jesús y de María, su Madre.

Aleja de nosotros, oh san José, la presunción, la tonta estima de mis opiniones, la obstinación de seguir mis ideas.

 

 

Día 11º- El hombre de la entrega.  Tú, oh san José, no perdías tiempo en cosas vanas e inútiles y no obrabas con disgusto o mala gana.

Ayúdame, oh san José, en la oración, a no permitir que mi alma se quede dormida, y alcánzame una habitual disposición y fervor en mi vida.

 

 

Día 12º- El hombre de la simplicidad. Esta virtud, oh san José, hacía parte de tu carácter y cada día más se perfeccionaba por el desapego de las criaturas.

Ayúdame, oh san José, a desear y a gustar solamente a Dios y a despegarme de todo lo que no sirve para mi vida espiritual.

 

 

Día 13º- El hombre de la confianza. Tú seguridad, oh san José, estaba en adherir a la voluntad de Dios como se manifestaba día tras día.

Haz, oh san José, que yo tenga la seguridad de quien confía en Dios y que en cualquier situación, aunque adversa, estamos en sus manos.

 

 

Día 14º- El hombre de la paz. Tú, oh san José, fuiste el custodio de aquel que trajo la paz al mundo, que predicó el amor, la fraternidad y la unidad, y proclamó “felices los que trabajan por la paz”.

Oh san José, ayúdame a promover la paz en el ambiente donde vivo y trabajo.

 

 

Día 15º- Ejemplo de humildad. ¡Como te sentías pequeño a tus ojos, oh san José! ¡Como amabas tu pequeñez! No hiciste milagros y mantuviste tu vida tan escondida que casi nada sabemos de ella.

Ayúdame, oh san José, a  huir de las alabanzas  y de la gloria humana. Haz que encuentre gusto en vivir escondido y en  relativizar  mis intereses personales.

 

 

Día 16º- Ejemplo de fortaleza. Sin duda, oh san José, tu fortaleza alcanzó un grado de perfección muy elevado. Ella se manifestó especialmente en el soportar con serenidad el exilio en Egipto y la dureza del trabajo de cada día.

Ayúdame, oh san José, a no desfallecer frente a  las tentaciones,  fatigas y  sufrimientos.

 

 

Día 17º- Ejemplo de obediencia. Tu obediencia, oh san José, fue admirable, especialmente cuando tuviste que huir en Egipto,  luego de una orden, delante de la cual habías tenido tantas razones para  no realizar.

Aleja de mi, oh san José, todas las excusas que mi egoísmo plantea para no cumplir la voluntad de Dios.

 

 

Día 18º- Ejemplo de justicia.  Viviendo alejado de las cosas del  mundo, oh san José, practicaste siempre la virtud de la justicia especialmente a través de tu trabajo de carpintero. Y, ¡que respecto tuviste para con el Rey y la Reina del Cielo!

Alcánzame, oh san José, total pureza de intenciones y de corazón y plena adhesión  a Dios y su voluntad.

 

 

Día 19º- Ejemplo de prudencia. Tu prudencia, oh san José, se manifestó en el desapego del mundo, en la castidad, en la pobreza, en tu espíritu de pobre y en la dedicación al trabajo de cada día.

Haz, oh san José, que yo no haga nada sin antes preguntarme: “que sirve esto para la eternidad”.

 

 

Día 20º- Ejemplo de pobreza. Tú, oh san José, viviste la pobreza voluntaria, sufriste las privaciones y las incomodidades de la pobreza, pero no quisiste cambiar tu condición por ningún tesoro de este mundo.

Obténme, oh san José, la gracia del desapegarme de las riquezas y de desear únicamente los bienes eternos.

 

 

Día 21º- Ejemplo de gratitud. Nadie después de tu Esposa, oh san José, recibió tanto como tú, de la bondad de Dios. En tu justicia dabas gracias a Dios continuamente. Veías sólo a Dios, pensabas sólo en Dios; no obrabas que por Él.

Haz, oh san José, que yo tenga vergüenza de mis ingratitudes y que tenga la valentía de humillarme delante de Dios.

 

 

Día 22º- Ejemplo a los obreros. Como cada uno de nosotros, también tú, oh san José, probaste la fatiga y el cansancio del trabajo de cada día.

Ayúdame, oh san José, a redescubrir la dignidad de mi trabajo, sea cual sea, y de desarrollarlo con entusiasmo para el bien de todos.

 

 

Día 23º- Ejemplo de la misión. Oh san José, ¡que gran amor tuviste para las almas! ¡Cuantas oraciones hiciste para su salvación! ¡Y todo eso inspirado por Cristo que habría de morir por la salvación del mundo!

Haz, oh san José, que yo pueda con la palabra y con la vida, ayudar el hombre de hoy a encontrar a Jesús, la Palabra que da respuesta definitiva a todas las preguntas esenciales del hombre.

 

 

Día 24º- Custodio de la virginidad.  La voz del Espíritu  Santo encontró en ti, oh san José total acogida, porque tu vida fue llena únicamente de Dios y tu fuerza fue sólo el amor que tuviste para Él.

Haz, oh san José, que yo deje mis caminos y siga sólo a Dios que me llama a participar de su vida, y que tenga fuerza de hacer fructificar sus dones.

 

 

Día 25º- Consuelo de los que sufren.  Oh san José, toda tu vida estuvo marcada por el sufrimiento: exilio, trabajo, pobreza. Pero, tu corazón era feliz y tu alma siempre serena.

Ayúdame, oh san José, a darme cuenta que la vida eterna, y no el dolor, es la verdadera vocación del hombre. Presérvame ahora y siempre del llanto de los que no tienen esperanza.

 

 

Día 26º- Esperanza de los enfermos. En tu vida, oh san José, no todo fue claro y fácil de comprender. Sin embargo, supiste encontrar tu misión única e irrepetible en la historia.

Te ruego, oh san José, de consolar hoy a todos los que están afligidos por la enfermedad. Llena sus días de personas amigas y desinteresadas.

 

 

Día 27º- Patrono de los moribundos. Tú, oh san José, tuviste la suerte de morir asistido por Jesús y tu esposa María. Tuviste siempre presente, en tu vida, la meta final, o sea el cielo, con la certeza de alcanzarla, siempre atento a tu interioridad y dedicado a la contemplación.

Ayúdame, oh san José, a pensar a menudo en el cielo, donde todos somos invitados al banquete eterno.

 

 

Día 28º- Amparo de las familias.  Oh san José, la Escritura afirma que al lado tuyo y de María, Jesús “crecía en edad, sabiduría y gracia”.

Te ruego, oh san José, que los niños encuentren, en la familia, el ambiente ideal para desarrollar el amor y asumir los verdaderos valores.

 

 

Día 29º- Modelo de vida doméstica. Oh san José, en la Familia de Nazaret asumiste plenamente tu responsabilidad, con espíritu de colaboración y de humildad evangélica.

Haz, oh san José, que los padres sepan unir todas las potencialidades del amor humano a las de una sana y adecuada espiritualidad.

 

Día 30º- Terror de los demonios. Oh san José, fortificado por  la presencia y el recuerdo de Jesús, has podido vencer siempre cualquier ataque a tu fe por parte del demonio.

Limpia, oh san José, mi corazón y mi mente de toda maldad, para que sea un cristiano lleno de vida, redimido por la sangre de Cristo.

 

Día 31º- Patrono de la Iglesia Universal. Oh san José, por la misión que te fue confiada, asistes a la Iglesia de Cristo, haciendo que camine siempre en la verdad y en el amor, para ser luz del mundo.

Guía, oh san José, a la Iglesia de Cristo en el camino de la santidad, para que sea siempre más eficaz y alegre anunciadora del Evangelio

 

Recopilador:

P. Orides Ballardin, Prov.

Josefinos de Murialdo

 

Presentación de ésta recopilación de oraciones.

 

¡Queridos miembros de la Familia de San Leonardo Murialdo!

 

Tengo el  inmenso gusto de presentarles este tan soñado subsidio: “Recemos con San José”, que nuestra  “Congregación de San José” (Josefinos de Murialdo) entrega a toda la Familia de San Leonardo Murialdo.

Este se suma a los dos anteriores que les hice: “Devocionario de la Madres Apostólicas” y “Recemos con San Leonardo Murialdo”.

San José tiene un lugar muy destacado en la Iglesia, especialmente a través de la religiosidad popular. No hay iglesia o capilla que no tenga una estatua o cuadro de San José. En muchisimos hogares no falta el tradicional cuadro de San José.

El Papa León XIII, gran devoto de San José, con su encíclica “Quamquam pluries” (15/08/1889), promovió una formidable retomada de la figura, misión y devoción a San José. Proclamándolo “Patrono de la Iglesia Universal”, afirmaba: “Es muy importante que su culto penetre profundamente en las instituciones católicas y en la vida cristiana…”.

El  Papa Juan Pablo II, que dedicó a San José uno de los principales altares de la Basilica de San Pedro en Roma, en su exhortación apostólica “Redemptoris custos” (15/08/1989), escribía: “Deseo vivamente que el presente recuerdo de la figura de San José, renueve también en nosotros la intensidad de  que, hace un siglo, mí Predecesor (León XIII) recomendó dirigirle. Esta plegaria y la misma figura de San José, adquieren una renovada actualidad para la Iglesia de nuestro tiempo, en relación con el nuevo Milenio cristiano”.

Que este subsidio, sencillo y popular, con sus fórmulas de oración, con su fuerte contenido bíblico y teológico, ayude a penetrar el misterio de la Redención, a entender la figura y la misión de San José en la vida de Cristo y en la Iglesia, y a obtener ayuda y fuerza para la fidelidad de vida y misión de cada uno.

Santa Teresa de Ávila, León XIII, San Leonardo Murialdo, Juan XXIII, Paulo VI y tantos otros destacados miembros del pueblo santo de Dios, nos estimulan a conocer, imitar y confiar en este tan querido santo.

Las fórmulas de oraciones presentadas, dejando percibir las características devocionales de varias naciones, además de recitadas así como se presentan, pueden ser usadas para organizar encuentros de oración y de reflexión, paralitúrgias, etc.

Que este nuevo subsidio nos ayude a crecer como familia, en la santidad del propio estado de vida y a obrar, confortados y fuertes, en el camino y tiempo que Dios nos asignó.

Confiamos a San José el presente y el futuro de nuestra Familia de San L.Murialdo y de la Iglesia Universal.

En las puertas del nuevo Milenio de la Iglesia, San José tenga en su corazón a los papás, en su delicada tarea de educar los hijos hoy, los obreros y los millones de excluidos por el actual sistema y orden mundial

¡Que San José y San Leonardo Murialdo nos bendigan a todos!

Casa Provincial de los Josefinos de Murialdo (Bs.As.), 05/07/1998

 

P. Orides Ballardin,

                                                                                                                             Superior Provincial

 

 

 

 

Además de la anterior recopilación:

100.- Devoción de los 30 días a San José. (en honor a los 30 años que vivió con Jesús y María).

¡Oh amabilísimo Patriarca, Señor San José! Desde el abismo de mi pequeñez, dolor y ansiedad, os contemplo con emoción y alegría de mi alma en vuestro solio del cielo, como gloria y gozo de los Bienaventurados, pero también como Padre de los huérfanos en la tierra, consolador de los tristes, amparador de los desvalidos, gozo y amor de tus devotos ante el trono de Dios, de tu Jesús y de tu santa Esposa.

Por eso yo, pobre, desvalido, triste y necesitado, a Vos dirijo hoy y siempre mis lágrimas y penas, mis ruegos y clamores del alma, mis arrepentimientos y mis esperanzas; y hoy especialmente os traigo ante vuestro altar y vuestra imagen una pena que consoléis, un mal que remediéis, una desgracia que impidáis, una necesidad que socorráis, una gracia que obtengáis para mí y para mis seres queridos.

Y para conmoveros y obligaros a oírme y conseguírmelo, os lo pediré y demandaré durante treinta días continuos en reverencia a los treinta años que vivisteis en la tierra con Jesús y María, y os lo pediré, urgente y confiadamente, invocando todos los títulos que tenéis para compadeceros de mí y todos los motivos que tengo para esperar que no dilataréis el oír mi petición y remediar mi necesidad; siendo tan cierta mi fe en vuestra bondad y poder, que al sentirla os sentiréis también obligado a obtener y darme más aún de lo que os pido, y deseo.

1.- Os lo pido por la bondad divina que obligó al Verbo Eterno a encarnarse y nacer en la pobre naturaleza humana, como Dios de Dios, Dios Hombre, Dios del Hombre, Dios con el Hombre.

2.- Os lo suplico por vuestra ansiedad de sentiros obligado a abandonar a vuestra santa Esposa, dejándola sola, y yendo solo sin ella.

3.- Os lo ruego por vuestra resignación dolorosísima para buscar un establo y un pesebre para palacio y cuna de Dios, nacido entre los hombres, que le obligan a nacer entre animales.

4.- Os lo imploro por la dolorosísima y humillante circuncisión de vuestro Jesús, y por el santo y dulcísimo nombre que le impusisteis por orden del Eterno para consuelo, amor y esperanza nuestra.

5.- Os lo demando por vuestro sobresalto al oír del Ángel, la muerte decretada contra vuestro Hijo Dios, por vuestra obedentísima huida a Egipto, por las penalidades y peligros del camino, por la pobreza del destierro, y por vuestras ansiedades al volver de Egipto a Nazaret.

6.- Os lo pido por vuestra aflicción dolorosa de tres días al perder a vuestro Hijo, y por vuestra consolación suavísima al encontrarle en el templo; por vuestra felicidad inefable de los treinta años que vivisteis en Nazaret con Jesús y María sujetos a vuestra autoridad y providencia.

7.- Os lo ruego y espero por el heroico sacrificio, con que ofrecísteis la víctima de vuestro Jesús al Dios Eterno para la cruz y para la muerte por nuestros pecados y nuestra redención.

8.- Os lo demando por la dolorosa previsión, que os hacía todos los días contemplar aquellas manos infantiles, taladradas un día en la Cruz por agudos clavos; aquella cabeza que se reclinaba dulcísimamente sobre vuestro pecho, coronada de espinas; aquel cuerpo divino que estrechabais contra vuestro corazón, ensangrentado y extendido sobre los brazos de la Cruz; aquel último momento en que le veíais expirar y morir por mí, por mi alma, por mis pecados.

9.- Os lo pido por vuestro dulcísimo tránsito de esta vida en los brazos de Jesús y María. y vuestra entrada en el Limbo de los Justos en el cielo, donde tenéis vuestro trono de poder.

10.- Os lo suplico por vuestro gozo y vuestra gloria, cuando contemplasteis la Resurrección de vuestro Jesús, su subida y entrada en los cielos y su trono de Rey inmortal de los siglos.

11.- Os lo demando por vuestra dicha inefable cuando visteis asunta a vuestra santísima Esposa, ser subida a los cielos por ángeles, y coronada por el Eterno, y entronizada en un solio junto al vuestro como Madre, Señora y Reina de los ángeles y hombres.

12.- Os lo pido y ruego y espero confiadamente por vuestros trabajos, penalidades y sacrificios en la tierra, y por vuestros triunfos y gloria feliz bienaventuranza en el Cielo con vuestro Hijo Jesús y vuestra esposa Santa María.

¡Oh mi buen San José! Yo, inspirado en las enseñanzas de la Iglesia Santa y de sus Doctores y Teólogos y en el sentido universal del pueblo cristiano, siento en mí una fuerza misteriosa, que me alienta y obliga a pediros y suplicaros y esperar me obtengáis, de Dios la grande y extraordinaria gracia que voy a poner ante este tu altar e imagen y ante tu trono de bondad y poder en el Cielo:  la espero, Santo Patriarca.

(Aquí, levantado el corazón a lo alto, se le pedirá al Santo con amorosa instancia la gracia que se desea).

Consideraciones:

1. Esta devoción está tomada de un folleto impreso en Buenos Aires bajo la firma del sacerdote jesuita J. Santillana. En él se puede leer lo siguiente acerca de la misma:

“Basta la lectura de esta Oración para tenerla como muy cristiana y teológica y como muy recomendable y eficaz para conmover ese poder y bondad del Santo Patriarca y para alcanzar por su medio las gracias más difíciles y extraordinarias.

Las razones de esta afirmación son las siguientes:

a) La materia doctrinal de esa Oración es la más teológica y completa.

b) El fin general de ella, el más devoto y grato al Santo: honrar la memoria de los treinta años que vivió con Jesús y María en la tierra.

e) Los títulos que se invocan, poderosísimos para mover el corazón del Santo.

d) La forma ferviente en que está escrita es de fe vivísima, de ternura sensible, y de urgente e irresistible instancia… Es el alma toda la que en todas sus frases pide y suplica, gime y llora, conmueve y triunfa de las resistencias del mismo Dios.

e) Y si a todo se añade la insistencia y perseverancia durante treinta días en tan larga y vehemente súplica del alma, no será temerario afirmar según el dogma católico que es una oración teológica y cristiana, eficaz e irresistible.

f) No hay en ella nada de superstición o revelación o infalibilidad o algo imposible o impropio. Por el contrario lo que se pide y se confía conseguir es sencillamente algo muy conveniente y necesario; aunque difícil y extraordinario; pero nada de milagros infalibles y a plazos fijos y por modos y prácticas supersticiosas. Todo está fundado en el dogma católico de la oración e intercesión de los Santos, y en la creencia y confianza del pueblo cristiano en el poder y bondad del Santo Patriarca.

En Buenos Aires se está propagando prodigiosamente y obteniéndose gracias extraordinarias.

La práctica de esta devoción ha de ser muy sencilla. Récese la oración treinta días consecutivos, y será más eficaz rezarla ante la imagen o altar del Santo; pero cuando eso no sea posible, puede rezarse en la casa particular. Se recomienda mucho la comunión, al menos los miércoles de esos treinta días. Finalmente se ruega que se dé cuenta de las gracias obtenidas”

101.- Consagración como hijo y esclavo de San José

(Después de la consagración como esclavo de la Santísima Virgen María que recomendara San Luis María Grignon de Monfort).

Oh glorioso Señor San José, hijo predilecto del Padre y su representante ante el Hijo, lleno del Espíritu Santo y su representante ante su divina Esposa, esposo de mi Dueña y Madre. En mi extrema indigencia, acudo a ti, pidiéndote me permitas acceder y vivir en la atmósfera del hogar que presidiste en la tierra para permanecer allí bajo tu sombra en Nazareth, enseñándome a crecer, como lo hiciste con el Niño Dios, “en edad y sabiduría delante de Dios y de los hombres”; para esto especialmente, aunque indigno, aceptad mi ofrecimiento: yo ____________, pecador infiel, esclavo de María, me consagro hoy en presencia de toda la Corte Celestial como hijo y esclavo de amor tuyo y siendo tú, desde ahora y para siempre, mi Papá (abba) para recibir tu Espíritu de amor aprendiendo a vivir en el silencio, la sencillez, humildad, y discreción que fueron las tuyas, compartiendo la alegría de conocer, amar servir, imitar, hablar, y defender a Nuestros Señores Jesús y María. Enséñame a orar, se mi guía y maestro en la vida interior, protégeme y guárdame de todo peligro, toma mis intereses como tuyos hasta que un día podamos agradecer y cantar eternamente las misericordias de Dios. Amén

Fecha:

Firma:

Soli Deo

Una respuesta a Oraciones a San José.

  • Estimada Srta. Lourdes:
    Su primera petición ya está como el numero 100 de la pestaña “Oraciones a San José”.
    El oración del Manto que tengo, quisiera que alguien revise su traducción por algunas dudas sobre ella, así que le suplico nos tenga un poco de paciencia.
    Agradecemos su colaboración.
    Dios le bendiga.

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